Hace un tiempo que me pregunto si esta mujer poco ornamentada que siento ser, como esas casas con decoración minimalista es la expresión de mí que más me hace relucir. Un amigo hace tiempo me dijo un día: me fascina tu capacidad de llevar el amor a lo simple. Ese fue un gran halago para mí porque intento vivir una vida despojada de lo innecesario para que resalte mi espíritu y me hipnotice con la simpleza de ser auténtica.

anillos

Hace unos meses una amiga me preguntó si el hombre que estaba eligiendo era mi tipo. Me reí y le dije que no sabría decirle dado que me sorprendía que un hombre sofisticado elija una mujer poco ornamentada como yo. Será que ponerme muchas pulseras, collares, anillos me haría sentir como una vaca en exposición, como un objeto de arte con cascabeles para llamar la atención?. De alguna manera me parece que una vestimenta que oculte mis curvas imperfectas, un buen perfume y mi sentido del humor son la mezcla perfecta para activar mi alquimia de seducción. Es como si mi interior me dijera: no necesitás nada de esa ornamenta innecesaria para ser auténticamente vos.

Así fue que estuve pensando sobre la verdadera razón por la cual lo material no me resulta relevante en la ecuación del amor aunque si, la cuestión de elegir alguien que se sienta realizado en su vida. Será una contradicción o una comprensión de que vivir con las frustaciones a flor de piel enferma el alma y el cuerpo?. Me he preguntado mucho sobre qué es lo que haría que mi interior grite: con este hombre subiría al Aconcagua y nada me detendría. La verdad aún no lo se… supongo que cuando me ocurra me daré cuenta. Aún así es tan gratificante la idea de encontrar por tercera vez el amor, es tan emocionante imaginar volver a sentir que mi corazón late más fuerte al acercarse la hora del encuentro que ya me siento afortunada de atreverme a intentarlo!.

Esa idea de que el amor precisa la intención de esforzarse por sorprender al otro, por tocar las fibras más íntimas de su imagen mental sobre la mujer o el hombre que quiere a su lado, es una idea de amor dinámico, donde en cada paso dos hilos de destinos diferentes se entrelazan como girando sobre sí mismos para permanecer unidos por el tiempo que no suelten esa elección de vida. Y esa idea dinámica del amor a veces me exaspera porque no puedo ser hacedora de ella sin antes encontrar el otro hilo del entrelazado.

Llegué a preguntarme cómo hubiera sido si en mi adolescencia hubiera existido en la agenda social la diversidad sin el tabú de entonces. Llegué a preguntarme por qué ante una mirada masculina negativa me sentía desintegrada por dentro y me enojé mucho conmigo, me enojé mucho con los mandatos sociales que se me metieron en la cabeza y por sobre todo me enojé mucho con un imaginario social que usa premios y castigos de forma desigual según la biología de la persona.

Será que nunca me identifiqué con el estereotipo femenino de nuestra sociedad patriarcal, es como si en mi ADN tuviera sellado a fuego y pasión la igualdad de géneros. Será que siempre me vi como una pionera, como una mujer que abriría puertas a otras, como una ferviente persona femenina que al igual que Juana Azurduy luchó hasta las últimas consecuencias por sus ideales. Será que estoy pasando la mitad de mi camino por estas tierras alucinando que aún tengo mucho camino por andar y comienzo a preguntarme si tendré suficiente tiempo para hacer todo lo que me quiero proponer!.

sensual

Estos últimos tres años intenté encontrar a un compañero que sepa acoplar mis imperfecciones en una cantidad agotadoras de primeras citas y nadie parecía encajar en esas libertades que siento desde lo más profundo de mi ser. Nadie parecía dispuesto a esperar lo que yo tengo para dar. Así que llegó el día en que me dije: ya no quiero más citas incomprendidas, que el destino decida cuando sea mi tiempo de escribir esa historia. Solté. Por alguna razón, pareciera que éste no es el tiempo, pareciera que una voz invisible me susurrara al oído corre por tus proyectos, date tiempo para armarte tu propia vida y reconectá con esa mujer libre que siempre te ha hecho feliz.

Fue así que dejé atrás la sensación de soledad cuando la adversidad cae en mi familia monoparental, fue así que dejé atrás la autocompasión por no haber logrado un presente diferente y por sobre todo, fue así como comencé a volver a conocerme… ya no como aquella mujer que recordaba sino como ésta que no precisa ponerse un cascabel para hacerse oír. Después de todo, sólo puedo resplandecer si soy feliz y solo puedo ser feliz siendo apasionadamente la mejor huella de mi misma.

Suspiro porque me senté al borde al abismo y volví, volví para dejarme de joder y no perderme nunca más en una mirada masculina. Suspiro porque me empoderé y aunque seguiré buscando raudamente aquel compañero que me haga sentir elegida, ya no le daré la autoridad de quererme con correcciones o de quererme como calcando su imagen mental de mujer ideal.

Que quede claro: no soy víbora para ponerle un cascabel ni tampoco vaca para ponerle un cencerro, soy una mujer que elige no disfrazarse de esas mujeres de tapa porque elijo ser una mujer amablemente imperfecta. Que quede claro: elijo no ser una avatar de mí para dar lugar a la mujer real que soy, una mujer lo suficientemente interesante como para intentar descubrir. He dicho! jaja!

Mecha

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