Anoche al escribir este artículo, una parte de mí se irritó evocando los escarbadores que me topé… La irritación no fue con ellos, sino conmigo misma porque haberles dado la autoridad para opinar de mi vida sin restricciones. Es que como bien dice la ontología del lenguaje, es uno/a el/la que le da al otro la autoridad para que sus opiniones nos importen.

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En fin, soy de la clase de mujeres independientes y autosuficientes que no precisa “alguien que me emparche un poco y limpie mi cabeza” como decía una famosa canción. Los escarbadores son como aquellos perros que entierran sus huesos en el jardín y cuando nadie más los ve los desentierran para saborearlos, a mí me da la sensación que son ese tipo de hombre que indagan todo para encontrar los huesos enterrados en mi jardín del olvido.

De alguna manera los hombres escarbadores tienen mucha escucha y hasta les da alivio a sus presas que alguien se interese tanto por sus cosas… les encanta rascar en el pasado de la mujer hasta llegar al hueso. Como un detective privado, el escarbador pregunta y repregunta para sacar a la luz los oscuros secretos que podemos llegar a esconder. Esa necesidad de escarbar en cuestiones del pasado que, como mujer divorciada o separada ya elegimos dejar atrás, pareciera que es una gran necesidad de controlar lo que pudiera suceder. Como si al estudiar a la presa, se la pudiera conocer mejor y evitar salir lastimados… unos ilusos: las emociones que nos despierta alguien que nos gusta no se pueden controlar, simplemente van y vienen.

De alguna manera, el escarbador busca un punto de vulnerabilidad y se para en eso para mostrarse como el rescatador de esa situación o de esa realidad que nos apena. Algo así como un/a reparador/a. La pregunta a hacerse es si necesitamos que un/a desconocido/a venga a rescatarnos de nosotras mismas y juegue al rol del/de la terapeuta. En mi opinión, un vínculo de pareja no es un espacio terapéutico aunque el amor, el cariño, la pasión sanen heridas invisibles.

Los escarbadores me espantan porque todo el tiempo sacan preguntas de la galera como al descuido y te agarran desprevenida con un: tuviste muchas parejas? o con el padre de tus hijos tenían poco sexo? o era celoso?. Todas preguntas que, si te ponés a pensar dos minutos, te das cuenta que no suman absolutamente nada positivo a esa cita o a ese chat con ese hombre pero sí esconden una intención oculta de juicio. Pareciera que el escarbador se convierte en juez de nuestro pasado mal vivido… realmente un impertinente: quién se cree que es para ponerse a juzgar situaciones que no vivió?. Ese mal permiso que a veces damos, suele arrancar una serie de malos entendidos que, a la corta o a la larga, no nos hacen sentir bien.

Es así que los/as escarbadores pierden el foco del encuentro con una/o porque después de tanto escarbar, finalmente siempre se encuentran con una respuesta que los fastidia y después de unas citas te dicen: nombrás todo el tiempo a tu ex, la verdad es que me molesta! jajaja! A ver, quién invitó al pasado para que se interpusiera?. A mí ya me hartaron,, ya lo tengo decidido: muralla china a mi pasado. No quiero que me conozcan por lo fui, sino por lo que soy y por lo que seré! He dicho ja!. Creo que cuando se pongan insistentes con el pasado, les voy a empezar a contestar: mi tía patea calefones jaja! Más vale contestar pavadas que dejarme hurguetear sin sentido.

Los escarbadores suelen etiquetar mucho a la mujer que intentan mantener en su red: sos complicada, sos loca, sos una enferma celosa y la lista podría seguir hasta el infinito. Esas etiquetas se graban en el inconsciente y socaban la autoestima de la mujer que termina convencida de tener algo mal en su interior… Y claro que también hay mujeres escarbadoras que les encanta averiguar todo del pasado de un hombre, lo que ocurre es que los hombres, en general, son más reservados con sus relaciones íntimas.

investigador

Hace unos días estuve mirando un video de divulgación muy interesante sobre lenguaje asertivo. Decía que las frases donde utilizamos el “sos …” pegan directo a la autoestima, en cambio si cambiamos esas frases por “actuaste de manera ….” no se daña la autoestima de la persona. Fíjense cómo cambia: sos complicada a actuaste de manera complicada, sos loca a actuás como una loca, sos una enferma celosa a actuás como si hubieras enfermado de celos. El acento cambia de la persona a la acción de la persona! Excelente deducción de quienes promueven la asertividad.

Más allá de la manera capciosa de actuar de los escarbadores, lo que me resulta preocupante es que tienen una gran destreza para la manipulación y se las pueden ingeniar para pasar una o varias citas preguntando sin cesar, y cuando no reciben una respuesta se la ingenian para repreguntar de otra manera. Cuando en un minuto de silencio, repasamos mentalmente qué sabemos de él o de ella, posiblemente sea muy poco, tan poco que podría incluso ser todo mentira lo que nos dijo en esas primeras citas.

En general, los/as escarbadores/as sacan pocos temas de conversación, suelen dar rodeos pero siempre a lo largo de la cita hacen varias preguntas sobre el pasado y juzgan en función de la información obtenida. Entonces atentas/os a: cantidad de temas de conversación y tiempo vivido indagado. Alguien que está más preocupado por tu pasado que por tu presente, no te sumará felicidad a la larga.

La pregunta del millón es si queremos una pareja asertiva o un/a impertinente escarbador/a que nos saque toda la mugre del pasado al sol?. Cara o seca! Para pensar, no?.

Mecha

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