Algunas ideas me vienen rondando la cabeza sobre la responsabilidad del clímax durante el momento en que compartimos sexo con alguien. Hace un tiempo, un buen amigo me dijo: yo no me hago cargo de los orgasmos de nadie. Esas palabras en verdad me chocaron hasta que entendí el sentido de lo que estaba diciendo… quizás su afirmación me descolocó, por ese mandato social de que el hombre debe hacer todo para satisfacer a la mujer. Claro que ese mandato es algo así como el Antiguo Testamento del Sexo porque eso podría tener algo de veracidad cuando las mujeres se casaban vírgenes y eran vendidas con dote como mercancía pero hoy en día es anacrónico.

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En fin! Me quedé enredada en un devaneo sobre cómo cada uno/a es responsable de llegar al clímax y sobre que ese recorrido está plagado de pensamientos que pueden ayudar u obstaculizar el goce. Acto seguido, empecé a pensar cómo una/o construye un orgasmo y me surgió otra pregunta: acaso las mujeres y los hombres que tienen dificultades para alcanzar el clímax se rozan, se tocan su cuerpo en algún momento del día o tratan al cuerpo como un mero repositorio de harapos?. Y si nunca se rozan la piel, por ejemplo, poniéndose crema para mimarse un poco, cómo saben qué parte de cuerpo les gusta que le acaricien? O no lo saben?.

El sentir placer es una construcción, implica tomarse el tiempo de mirar al otro, de jugar a rozarlo y de besarlo no sólo en la boca. En resumen: es tomarse el tiempo de explorar a esa pareja sexual. Para crear uno o muchos orgasmos es necesario: ver al otro pero no sólo con los ojos, sentir al otro pero no sólo con las manos, escuchar al otro pero no sólo con los oídos. Por otro lado, no hay que olvidar que uno/a es en la cama un clara expresión de cómo es fuera de ella, por eso el sexo es una extensión de tu forma de ser en otros ámbitos de tu vida.

Si eres un/a amante apasionado/as seguramente tiene pasiones en tu vida y si eres un/a amante desapegado seguramente las emociones no florecen en tu piel. La cuestión es que al compartir sexo con alguien nos convertimos en una perfecta antena sensorial, podemos percibir muchas cosas del otro aunque las silencie. Mucho se ha hablado sobre los “requisitos” de un/a buen/a amante pero al fin y al cabo, un/a buen/a amante siempre conlleva una palabra en común: generosidad.

Entiendo que no soltar aquellas creencias que se nos imponen como verdades absolutas, pueda darle a algunas personas la ilusión de que compran la receta de la felicidad y que si no siguen los pasos, fallarán. La realidad es que eso que pensamos lo proyectamos al otro y a veces, existen choques invisibles de sensaciones encontradas. Por eso el sexo tiene diferentes sabores según la expectativa que tengamos sobre él.

Supongamos que sos una mujer o un hombre maduro que tiene complejos con su cuerpo, entonces prepárate para la cita!. Ve a una tienda de ropa interior y compra ese boxer con onda moderna o ese conjunto de lencería que fantaseás que excitaría a ese/a otro/a que te gusta. Tómate un baño de inmersión con espuma, escucha esa música que te pone bien arriba de ánimo mientras te bañas y ponte crema en todo el cuerpo sintiendo la suavidad que el/la otro/a sentirá al acariciarte. Si, a vos varón maduro te hablo, haz la mejor versión de ti, no para la mujer que conocerás sino, para entrar en una vibración que deje de lado lo vetusto, lo antiguo y lo avejentado. En resumen, mímate para ser mimado/a, perfúmate para ser olido/a y cuélgate la actitud de tu mejor esfuerzo para ser un/a encantador/a de corazones.

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Cuando estés quitándote la ropa para bañarte, permítete bailar frente al espejo y hacerte morisquetas, no solo es divertido sino que te relaja y te conecta con tu parte de juguetona. Que sos una persona seria? Ja! Todos tenemos un lado lúdico, sólo hay que quitarle el velo de seriedad. Juega, recuerda cuando eras chico/a y algo simplemente te emocionaba tanto que sentías correr a su encuentro!. Busca el camino más corto para iniciar el rescate de tu sonrisa porque ella es tu mejor aliada.

Y como si esto no fuera poco, relájate que seducir no es un don que a algunos/as se les viene de nacimiento y a otros no. Ser encantador/a siempre conlleva un esfuerzo, no importa la cantidad de imperfecciones que creas tener, hasta el/la más lindo/a estéticamente hablando debe esforzarse para atraer a ese/a que le gusta. Hay que empezar a mirarse para que otros comiencen a mirarnos, hay que pensarse para que otros nos piensen.

Cuando una/o viene de una larga relación de pareja es común que haya dejado de preguntarse: qué tipo de mujer u hombre quiero ser?. Pareciera que sufrimos un hechizo que nos hizo perdernos en el laberinto de la vida. Por eso intentar seducir a esta mujer o este hombre maduro que existe en nuestro hoy, es un recorrido con aprendizajes subyacentes. Es cuestionar las cosas que se dieron por sentadas durante mucho tiempo y volver a rodar en el camino del autoconocimiento intentando contestar una y otra vez las preguntas: Qué tipo de mujer u hombre soy? y Qué tipo de mujer u hombre quiero en mi vida?.

Una hoja en blanco donde la/el protagonista se viste con las mejores galas para intentar, una vez más, desentrañar el misterio de un encuentro de a dos. Una cita, una pluma y una historia lista para ser contada. Eso es!.

Mecha

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