Estos días estuve leyendo sobre la tan nombrada diversidad sexual y ahora tengo una linda ensalada de términos en mi cabecita!. Repasando mentalmente, algunos puntos interesantes de lo expresado allí sobre la manera en que representamos el género y la orientación sexual, se me vino a la cabeza algo de mis propias vivencias familiares.

Resulta que crecí en una familia típica de los años 70: mi padre como único proveedor de sustento y mi madre como la mandamás de la casa. Recordé que cuando mi madre se enojaba por algo con mi padre  y éste la enfrentaba, ella remataba la discusión con un dejate de joder y no te vengas a hacer el macho Paredes, por favor!. Claramente esto no creo que sucediera a principio de mes, cuando mi padre hacía entrega de su salario, jaja! En fin, cuando estaba de buenas mi madre le pedía que arreglara algún artefacto doméstico y mi padre ganaba el mote de el Ingenierio Pendorcho. Hoy me doy cuenta que en esos momentos mi padre cumplía con el rol aceptado socialmente como macho proveedor.

pelea

Es increíble que, aún hoy, mi madre con casi ocho décadas y separada hace más de 20 años, siga analizando la utilidad o inutilidad de un hombre por sus conocimiento en el arte de darse maña para resolver los desperfectos domésticos. Ahora más que nunca entiendo por qué le molestaba tanto que yo siendo la última de cuatro mujeres, mi padre me llevara a pescar o me enseñara cuestiones básicas de electricidad. Recuerdo los gritos de mi madre diciéndole a mi padre que así me iba a hacer una marimacho.

En fin por error o por acierto, desde muy chica me enseñaron cosas de varones: arreglar enchufes, pintar paredes, desarmar cosas y hasta tuve una colección de autitos de madera que utilizaba como transporte de mis muñecas Puquis (unas muñecas muy pequeñas de unos 8 cm). La verdad es que no salí marimacho pero sí me di cuenta que la vida de los hombres era más sencilla: no tenían que depilarse ni cuidar su reputación, sólo por poner algunos ejemplos . Así que durante mi adolescencia envidié sanamente a mis amigos varones, ellos podían hacer cosas que yo no por el simple hecho de ser mujer.

Será por eso que soñaba con ser espía como Mata Hari, mujer policía como Angie Dickinson o mujer maravilla como Linda Cristal. Todas tenían algo en común: eran mujeres intrépidas! En fin, soñaba con ser una mujer que tomara su destino por asalto y pudiera demostrar al mundo que no existían cosas de chicos o cosas de chicas. Hasta aquí puedo decir que viví una vida independiente y me ocupé de soñar lo suficiente como para sentirme la protagonista de mi historia. Con eso me alcanza y sobra!.

En estos tiempos que se habla tanto de deconstruir la masculinidad, palabras difíciles para decirle a los varones que fueron puras patrañas esas que les decían de niños: que los hombres no lloran, que los hombres son valientes, que los hombres tienen que pagar la cuenta, abrir la puerta y dejar pasar primero a la mujer. Sin lugar a dudas, hay diferentes maneras de ser hombre y diferentes maneras de ser mujer, formas que no se excluyen entre sí.

Ahora yo me pregunto: Qué es más importante? Que un hombre que me guste me escuche o que me abra la puerta? Que un hombre que me guste me abrace o que me pague la cuenta? Que un hombre que me guste me sonría o que me deje pasar primero? Algunos hombres, en su machismo aprendido, dirían que pueden con todo eso y más, pero esas preguntas no iban dirigidas a los hombres sino a las mujeres. Somos las mujeres las que primero debemos repensar el rol masculino que queremos en nuestra vida: sin tomar ventaja ni en lo económico ni en lo moral ni en lo sentimental.

Esta visto que en cualquier especie cuando una hembra deja de elegir a un tipo de macho, el macho transmuta. Entonces mujeres maduras, pensemos un poco el tipo de hombre que deseamos elegir para hoy, para mañana y quién sabe para pasado mañana también. Abramos la cabeza en una época en que la diversidad está en la agenda cultural y derribemos los tabúes como hace años derribaron el muro de Berlín.

Miro en retrospectiva y pienso que los maduros de hoy somos una generación bisagra entre el macho Paredes y los muchachos pañuelos verdes apoyando a las mujeres en sus luchas. Me maravillo al ver que ya no tratamos como objetos proveedores a nuestros hombres, me maravillo al ver mujeres exitosas sin que se ganen el mote de trepadoras y por sobre todo me maravillo al ver que cuestionamos como sociedad global el tabú de la diversidad sexual.

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Algunos pensarán que estamos viviendo una sobredosis de inclusión, que esas cosas raras les pasa a otros pero les digo que la diversidad puede llegar a nuestra vida de la manera más impensada: a través de un/a sobrino/a, un/a nieto/a o simplemente de un/a amigo/a. La pelea por la igualdad es una lucha que los maduros de hoy veremos dar a nuestras/os hijas/os. Sin lugar a dudas, me acomodo en la primera fila para sacarme el sombrero al ver lo libre que son para ser como se sienten ser. Lisa y llanamente auténticos/as!.

Y acaso de eso no se trata vivir plenamente?: hacer lo que sentimos correr por nuestra venas. O no entendí nada?

Mecha

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