Me he dado cuenta que me aburre terriblemente que alguien me cuente por teléfono lo que hizo ese día, momento a momento, como si me pasara un parte… Los minutos me parecen eternidades de las quisiera poder huir. Me pasa como esa escena de Historias de San Francisco donde el protagonista intenta llamar a la mujer de su chat pero su vecina le arrebata el celular gritándole: Qué hacés!!! Hablar por teléfono ha pasado de moda! Mándale un mensaje!. jaja!

Bastantes hombres dicen que no les gusta el chat, pero para una mujer casi que no hay nada mejor porque nos permite estar en varias cosas al mismo tiempo!. Por ejemplo mientras le servimos la cena a nuestros hijos, le mandamos al hombre que nos gusta un gif de besitos o le decimos algo pícaro. Es tan lindo el cachondeo online! Emoticones, gifs, audios que vienen y van… típico ver a alguien sonreír a su teléfono porque está cachondeando con alguien!.

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En fin, esa clase de hombres que llena el silencio con el minuto a minuto de su vida, si bien suelo escucharlos al principio porque soy malditamente condescendiente… al cabo de unos días, me siento invadida de palabras inservibles y absolutamente aburrida. Por qué será que me siento una chiquilina diciendo que me aburre escuchar el minuto a minuto aún de un tipo que me guste? Por qué alguien precisa llenar el silencio con el relato novelado de su día? Me rasco la cabeza tratando de encontrar una respuesta porque me pasó varias veces… Supongo que me aburre porque ni siquiera precisaba esa sobreabundancia de información cuando estaba casada.

Hay veces que menos es más. Ese tipo de relatos interminables y repetitivos, termino percibiendo que es ansiedad pura por retenerme en palabras vacías de contenido y por eso me voy. En todo caso si quiero llenar mis silencios tengo mil cosas mejores que hacer que escuchar un detalle pormenorizado del día de alguien que apenas conozco. Suena odioso, lo sé! Pero me llevo bien conmigo misma, así que suelo encontrar mejores maneras de disfrutar que esa imposición de un parte que no pedí.

Es un error estratégico vivir el inicio de una relación como un amor locuaz adonde hay que llenar todos los silencios a como de lugar. Si, para el amor hay que tener una estrategia y también tácticas que nos permitan colaborar con el destino. Nunca se trató de decir todo lo que viene a la mente o ir a buscar temas donde no fluyen. Nunca se trató de llenar la vida del otro con nuestras palabras. Nunca se trató de invadir sin medir el costo a mediano plazo.

Que los relatos del pasado ocupen demasiado espacio en la cita: hablar de la ex-esposa, la ex-casa, la ex-vida me da la sensación de que estoy demás. Que me cuenten frustaciones o un relato eterno de las cosas que no lograron en la vida, me hace perder interés en el otro. Me voy de la cita con un signo de interrogación en la frente que me dice: esto es lo que le interesa compartir con una mujer que recién conoce y le gusta? Oh my god!! Y se me pone en la cabeza ese emoticón que se tapa la carita.

Una cita no es un estado de ánimo monótono, a pesar de estos relatos espantapájaros puede haber habido momentos divertidos. Sin embargo, me da mala espina que alguien tenga la cabeza tanto en el pasado porque quiero a un hombre que esté de frente a la vida, parado en el aquí y ahora, planeando su próximo proyecto, su próxima aventura o simplemente su próximo día. Un hombre en acción!.

Ahora se preguntarán de qué cosas me gusta hablar, ja! Hay verdaderamente muchos temas: desde las películas que viste hasta sobre si te gusta el arte, pasando por miradas sobre la vida o formas de ver las cosas. Es tan lindo dar lugar al otro en la conversación! El pasado es un lugar impenetrable para alguien que recién conocés, por lo tanto en cierta manera amenazante.

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Justamente porque estoy abierta a que un hombre me seduzca la mente y el cuerpo, se que hay tres cosas que no quiero: 1) una ex-esposa constantemente en las conversaciones, 2) lo que pudo ser y no fue, 3) ser una ciudadana de segunda clase en la vida del otro. Y por sobre todo, no quiero el tiempo que le sobre después de todas las cosas que le importan. He dicho! jaja!

Por supuesto que no soy lela y me doy cuenta que uno/a llama al pasado cuando no ha podido superarlo pero hablarlo con un/a desconocido/a, sólo abrirá una brecha entre lo que querés y lo que tenés. La catarsis descontrolada sólo es sostenible en un espacio terapéutico. Una cita donde se quiere avivar el interés del/de la otro/a, no es un marco adecuado para utilizarla como descarga emocional.

En conclusión, hay personas con las cuales puedo hablar sin esfuerzo cualquier tema que surja y termino la conversación con el plus de una visión superadora. Hay personas que de alguna manera complementan algún aspecto que siento incompleto de mí misma. Y hay personas que de lo único que surge hablar es de los avatares cotidianos.

Aspiro a encontrar un hombre que al hablar me mire a los ojos y juntos podamos encender la chispa que trasciende las palabras. Nada más ni nada menos!

Mecha

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