Toda clase de interrogantes me invaden cuando pasa el tiempo y no encuentro un cómplice de recreos que me traiga a flor de piel esa emoción de sentir deseos irrefrenables de hacer algo furtivo.

Sonrío, mis ojos se llenan de ideas emocionantes que quizás queden en el terreno de las fantasías pero qué importa! Al fin y al cabo, suspirar, no olvidarme de la sensación de un suspiro en mi pecho me trae aromas de emociones potentes que alguna vez sentí por alguien en mi vida.

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Cuando pienso lo que me quiero regalar para esta etapa de la vida, el sueño que deseo convertir en realidad, el proyecto casi experimental que quiero compartir, lo que primero se me viene a la cabeza es una escena de esas publicidades de auto con una pareja corriendo como haciendo una travesura tomados de la mano para sellar el momento con un gran beso.

No quiero un amigo con derechos porque a mis amigos/as les cuento mis penas, mis más terribles miedos y no es lo que quiero compartir con un hombre que intente conquistarme en este momento. Por eso me inventé esta opción más representativa de lo que quiero: un cómplice de recreos, esos recreos de ser madre que cada tanto preciso para recuperar energías, esos recreos de las obligaciones para relajar y esos recreos que son pensados para sólo disfrutar relajadamente. Por un rato, quitar el reloj, el horario, el apuro: soltar amarras del tiempo y simplemente dejarse desvanecer en el hacer, sentir lo que se me venga en gana.

No quiero un amigo con derechos porque a mis amigos/as les cuento hasta mis secretos más profundamente enterrados en mi interior. Quiero compartir mi sonrisa, mi optimismo, mi humor para encontrar su mirada y entre los dos deconstruir que amar en la madurez es algo serio. Quiero llegar a casa y que mi cara se ilumine al leer sus mensajes en mi whatsapp. Quiero llegar a casa y que mi interior se llene de emoción al pensarlo. Quiero llegar a casa y cuando me tire en la cama mirando el techo, lo primero que se me venga a la cabeza sea las caricias que le robé.

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Quiero salir cada día y que florezca en mí una sonrisa al pensarlo. Quiero salir cada día y que me divierta alucinando las travesuras que le haré. Quiero salir un día de estos y cuando menos lo espere, mis ojos lo encuentren a vuelta de esquina.

Quiero un cómplice de recreos que sepa tomarme de la mano, sostener mi ternura y soltar mi pasión para suspirar con los ojos repletos de emoción. Quiero tiempo robado para los dos y también quiero el sueño de haber trasnochado para estirar una velada encantadora.

Miro el resplandor de la pantalla de mi celular en la oscuridad, ya debería estar durmiendo pero las ideas no parar de fluir en mí. Vuelvo leer las palabras escritas y me digo quiero eso y lo quiero ya!

Y vos, qué querés? Amigo/a con derechos o cómplice de recreos?

Mecha