Tengo el corazón atribulado porque me he batido a duelo con uno de los arquetipos que cruza las veredas de mi vida una y otra vez. Aquel que equipara erróneamente la mente abierta con las piernas abiertas, aquel que confunde la falta de prejuicios con el gusto por la poligamia o la falta de moral. Transité el camino del disfrutar sin esfuerzo, el hacer lo que sentí y como un carcelero dispuesto a tomar la maza de la justicia, un sinsabor de haberme convertido en la convidada de piedra para el otro: me hizo sentir desfallecer.

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En ese entonces me llegó el momento de sincerarme y achacarme no ser más rotunda con aquellas cosas que no quiero en mi vida. Suspiré como queriendo hallar lo que perdí dentro mío y sin querer atrapé mi propia sensatez, esa que que me impide arrepentirme de haber hecho lo que sentí aún cuando las cosas no hayan salido como imaginé. Lleno de aire mi pecho para inyectarme de fe en que algún día, de los que están por venir, podré respirar en la serenidad de un pecho que me abrigue con caricias que no se esfumarán cuando vuelva a despertar.

Tras haberme abatido con la falsedad de que ser abierta de mente implique tener una sexualidad promiscua, puedo sentarme en la butaca de una serenidad visceral y desfallecer imaginando momentos lúdicos que aún no viví. Sin duda, una de las cosas que me divierte del filtreo online es la confusión de algunos hombres sobre la intimidad online, como si poder hablar libremente de sexo o escuchar sin juzgar diera licencia para prácticas sexuales más extremas (por ponerles algún adjetivo elegante) que el estándar. Ahora yo pregunto: qué tiene que ver la lechuga con el calefón? . Jaja Nada!

La diferencia entre mentalidad abierta y promiscuidad sexual es similar a la diferencia entre autopercepción de género y orientación sexual. La mente abierta es mucho más profunda que la simplificación de practicar sexo en forma poligámica o con muchas parejas en un corto tiempo. Una cosa no implica la otra, es un arquetipo pensar que alguien que tiene mente abierta siempre va disfrutar del sexo de forma promiscua o poligámica. Si bien es cierto que para prácticas del estilo swinger, hace falta tener la mente abierta, el tener una mente abierta no conlleva el gusto por ese tipo de prácticas… van por carriles distintos.

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En este mismo orden de cosas, una mujer que siempre hace lo que siente, que no tiene inconvenientes con compartir sexo en la primera cita no necesariamente es promiscua ni con un nivel de putez fuera de los rangos moralistas aceptables, jaja! De nuevo, es un arquetipo pensar eso y una simplificación espantosa! Por otro lado el hombre que en la madurez se preocupa por la cantidad de amantes que tuvo la mujer que conoce… no entendió nada! (como decimos entre mujeres) jaja! Ese hombre se deja llevar por mandatos sociales anacrónicos que no conducen al amar profundamente. Lo importante no es la cantidad de amantes que haya tenido nuestra pareja, si no la cantidad que tenga durante la relación que compartimos. Si nos gusta la monogamia, entonces lo importante será que esa mujer o ese hombre no ande teniendo sexo desenfrenado con una/o y con otra media docena de personas.

En mi experiencia hay que dejar fluir porque la fidelidad no es algo que se pueda pedir la carta, es algo que en una pareja ambos eligen para salvaguardar el vínculo que intentan construir. No es conducente marcar la cancha a modo de amenaza, transmitiéndole al/a la otro/a algo así como la amenaza napolitana que si es infiel te pierde. Creo que una relación se construye de una serie de acuerdos mutuos, la infidelidad es romper un acuerdo sin que el otro lo sepa, excepto que explícitamente ambos hayan acordado una relación donde la infidelidad está incluida como aceptable.

Hagamos este razonamiento deductivo: si la fidelidad estuviera relacionada con la apertura mental entonces no encontraríamos personas conservadoras, en términos de mandatos sociales, que fueran infieles. Es irónico que en modelos tradicionales de parejas de larga data sea donde más se da la infidelidad, tanto de mujeres como de hombres!! Lo que ocurre es que en general las infidelidades femeninas son mucho más subrepticias que las infidelidades masculinas. Al no haber condena social porque esas infidelidades son bien ocultadas con un velo de hipocresía, se toma como que la o el infiel no es usualmente infiel, jaja! Vamoossss, no es así! El/la infiel es una persona que decidió unilateralmente romper un acuerdo con su pareja por comodidad, por egoísmo o cualquier otra razón que no incluyó el bienestar del/de la otro/a. Ese patrón de comportamiento se repetirá cada vez que esa persona esté en una relación que no sienta como satisfactoria, no se trata de la otra persona, con este/a soy fiel y con esa otra no, se trata de cómo cada uno lidia con hacerse cargo cuando una relación lo/a hace infeliz.

Entonces para resumir, hombres maduros espabílense!! Que una mujer sea libre en el sexo, haga lo que siente, sea espontánea nada tiene que ver con que sea promiscua o esté para hacer tríos o ir a un boliche swinger. Sugiero que antes de tirarse a la pileta de la poligamia, consulten, indaguen y se den tiempo para conocer a esa mujer que les arrancó unos cuantos suspiros. No vaya a ser cosa que la hagan sentir cosificada y maten de un plumazo toda chispa de pasión. Y si aún habiéndose confundido pueden recapitular, evoquen esas noches de buen sexo, respiren hondo e intenten reiniciar! Después de todo, no todos los días se encuentra un/a buen/a amante. He dicho, jaja!

Mecha

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