Suspiro, como una cocodrila a punto de engullir un buen bocado de realidad, al venirse a mi mente la idea de que en las apps parecemos jugando a la rebatiña emocional: una eterna disputa por quitar al otro un beso, un poco de sexo, una charla, un poco de atención, una cita, algo con lo cual quedarnos para nosotros mismos. Y el otro? Se fue a jugar a la escondida o la sardina? Quién sabe? Qué tal si le preguntamos? Qué tal si lo consideramos? Qué tal si no lo damos por sentado?.

Recuerdo el juego de la piñata en los cumpleaños de mi niñez… Qué nerviosa me ponía la rebatiña!! Ese apuro por agarrar la mayor cantidad de golosinas que se podía, dar vuelta la remera, el vestido, el buzo o lo que se pudiera para agarrar más y cuando a otro se le caía algo agarrarlo sin titubear para meterlo en la boca y masticarlo para que ya no pudiera reclamar…Sencillamente, agotador!.

Esa imagen atraviesa, una y otra vez, mi mente cuando hago un racconto de los cruces en las apps de citas online. Y qué quieren que les diga: extraño extrañar a alguien, extraño tener que esperar para saber de alguien que me gusta, extraño imaginar cómo será el próximo encuentro con alguien que me interesa. Alguna vez pensé que la varita mágica que a derecha da like y a izquierda un ni lo pienses me llevaría al hechizo perfecto por un atajo de torrentes de emociones. No estaba equivocada pero quizás no siempre me lleva a las emociones que imaginé.

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Estoy convencida de que las apps de citas son una gran herramienta para encontrar gente pero también para desencontrarla. Es fácil salir con el hombre de nuestra mente, construir un hombre o una mujer a partir de una foto, un chat y comenzar a adornalo/a como a un arbolito de Navidad. El desafío es tener la ductilidad para desarticular ese andamiaje y ver al otro tal cual es en esas citas que se comparten.

El chat te da la ventaja de estudiar las palabras, de leer entre líneas pero la desventaja de no poder reescribir las cosas no dichas, de no leer esa mirada que dice mucho más que las palabras que nos susurraron. Me quedo pensativa porque me pregunto si lo que está fallando es el código de comunicación o la manera de decodificarlo. Los pasados de 40 venimos de una generación donde ciertas iniciativas eran masculinas y sin embargo, en los chats (quizás por la rebatiña emocional) pasás rápidamente de ser alguien con quien el otro desea charlar casi a diario, a alguien con la que no le interesa ni decirte hola, en un abrir y cerrar de ojos.

Hay algo que me viene dando vueltas y vueltas en la cabeza desde hace tiempo, trato de entenderlo pero no lo logro porque quizás yo creo que transitando los grises mi vida se llena de matices. He conocido una cantidad considerables de hombres con los cuales he compartido un par de horas de mi vida tomando algo y charlando, a la mayoría no los volví a ver porque no me gustaron para pareja porque les faltaba eso de soñador, de osado que me hace vibrar el alma.

Sin embargo, algunos de ellos me hubiera gustado conservarlos como amigos pero ninguno de ellos lo hubiera tolerado. Una lástima que los hombres ya no crean en la amistad entre el hombre y la mujer como cuando éramos adolescentes. Es una ironía considerando que entre los/as pasaditos de 40 hay bastantes oportunidades en que pareciera que adolescen la madurez!!. En fin, muchachos se pierden una gama interesante de grises que quién sabe quizás los llevaría a los lugares que quieren ir, jajaja! Acaso nunca se pusieron mimosos en la adolescencia con una amiga?. La amistad da la oportunidad de conocerse sin prisa y eso es lo que falta descubrir para encontrarse.

Si pudiera borrar todas esas primeras citas infructuosas y alguien me preguntara, cómo lo haría ahora que ya se un montón de cosas, le contestaría de la misma manera: intentándolo. Cómo conocer a alguien que me llene de emoción? Sonrío con mirada pícara y susurro al destino: simplemente intentándolo. Cómo aprende a caminar un/a niño/a? Intentándolo. Cómo se vuelve al terreno de la conquista? Simplemente intentándolo.

Suspiro al recordarme, porque al hacerlo me refundo como mujer y me conecto con esa yo interior que es feliz al imaginar lo que desea en su vida. Suspiro al recordarme que puedo transitar esta espera haciendo por mí, una huerta de cosa por hacer. Suspiro al recordarme que aunque hay veces que olvidé preguntarme sobre aquellas cosas quería soñar de a dos, ahora lo hago a diario.

Muchas veces me han preguntado qué quiero y la verdad es que siento que cada día me vuelvo más ignorante al respecto porque lo único que se, es que cuando lo encuentre lo sabré. Tengo fe, en que cuando encuentre ese hombre que esté en mi destino elegir para transitar un tiempo el camino de la vida, me inundará una sensación de al fin llegué a casa inexplicable, mágico, sensacional!.

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Cuando me fastidio con las apps por no encontrar a alguien con quien compartir y que me atraiga, un amigo siempre me dice a modo de consuelo ya llegará, cuando dejes de buscarlo, aparecerá. El otro día me harté y le contesté, no digas más eso, es una falacia porque cuando no lo busqué me pasé dos años sin salir con nadie jajaja! En fin, avatares de una divorciada con hijos!.

Así que mi nuevo mantra es: construir, deconstruir, elegir, imaginar, sentir y suspirar para dar un salto fe. Y el de Ustedes, cuál es?.

Mecha

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