Pasamos la vida intentando terminar cosas menos una relación que nos importa, jaja! Intentamos terminar una carrera universitaria, intentamos terminar un trabajo que nos encomendaron, intentamos terminar infinidad de cosas porque el terminarlas nos enseñaron que trae satisfacción. Vaya a una/o a saber por qué queremos terminar todo!! Hoy me di cuenta que he sido una rebelde contra este mandato social de terminar todo… nunca me gustaron los finales porque los siento como un hachazo a una historia que podría continuar en algún otro momento y tener un final distinto.

Pretty woman holding up newspaper while deep in thought

Hace unos días me puse a pensar que tengo un par de cosas inconclusas en mi vida y que cada vez que pienso en lo que quiero hacer los próximos años se me aparecen esas cosas en mis pensamientos. Medité mucho sobre qué hacer al respecto, si obligarme a terminarlas o soltarlas… entonces, recordé que nunca me funcionó hacer algo por obligación en el plano personal. Sopesé mis opciones y decidí dejar ambas cosas inconclusas, no para siempre pero por ahora, vale decir por algunos años porque por diferentes circunstancias en este momento, no podría disfrutar del camino hacia su término.

Al tomar esa decisión solté amarras de esas cosas y las dejé ir. Y cuando una/a deja ir cosas del pasado, da lugar a cosas nuevas! Y saben qué? En el plano emocional es igual que en el plano físico…imaginemos una habitación de nuestra casa toda desordenada de ropa y libros por todos lados tirados por el piso, las sillas, la cama, unos encima de otros y en el centro de ese cuarto un enorme oso de peluche polvoriento sobre la cama. Ahora pensemos que la ropa son las cosas que tenemos que para hacer, los libros nuestras ideas y el oso ese viejo amor al cual nos aferramos como idea de amor. Cómo haríamos para hacer lugar a un nuevo amor?. En la medida que ocupemos nuestra mente con pensamientos sobre nuestro ayer todo lo que vamos a traer a nuestra vida va a estar relacionado con eso.

Hay veces en la vida en que lo más acertado, es tener la valentía de decidir no pensar en qué pasará cuando se termine una relación que nos empieza a importar porque no malgastar energía en pensar en ello nos abre un puente a disfrutarla y vivirla intensamente, aportándonos además una carga extra de energía vital. Acaso no estaría bueno hacer el ejercicio de imaginarme sentada en el piso de una habitación luminosa ordenando en mi cabeza esas ideas que tengo sobre la vida que quiero con ese compañero de ruta y mis sueños por hacer, con música de piano de fondo? Bueno, yo lo ando haciendo a cada rato y saben qué? Me he dado que cuenta que en esta madurez salvaje que estoy viviendo con tanto esplendor, con tantas ganas de vivir quiero disfrutar de las cosas que emprendo: sea un estudio, una relación de pareja, una relación de amistad o una actividad física. Mi clave feliz es: DIS-FRU-TAR.

disfrutar_pareja

Así que me animé y me dije: al diablo con el deber ser! Si ya se, que debería terminar aquellas carrera universitaria que tiene relación con mi trabajo actual, pero no es posible hacerlo hoy sin sacrificar lo que disfruto de mi familia así que, al diablo con eso! Y entonces qué? Preciso un nuevo desafío que me haga sentir viva y que no dependa de otro, así que ahí voy por un proyecto de estudio que no sé si terminaré pero de lo que estoy segura, es que estoy dispuesta a disfrutar!.

Hago el paralelismo con una relación, cualquiera sea, si no se disfruta mientras se transita mientras se va construyendo, como un ensamblaje de piezas multicolores, entonces posiblemente ni siquiera haga falta que la terminemos porque morirá sola… unas pocas palabras serán suficientes para sepultar lo que nos hacía quedarnos en ella.

La finitud de las relaciones pareciera estar envasada en la poca flexibilidad que, los pasados de 40, nos damos para cambiar de parecer con respecto a algo. Yo me pregunto: Dónde está escrito que no podemos cambiar de parecer con respecto a alguien que recién conocemos?, Dónde está escrito que no podemos cambiar de parecer con respecto a alguien que conocemos desde siempre? Por qué sería inmaduro cambiar de opinión? Acaso cuando éramos inmaduros no nos mandábamos con una idea hasta el final y cuando nos dábamos cuenta que habíamos metido la pata, levantábamos los hombros y no le dábamos una importancia tan dramática?.

Siempre me ha dado la impresión que mi afinidad con repensar las cosas y cambiar de parecer respecto de ellas no me convierte en alguien menos madura si no todo lo contrario, me hace sentir que ahora puedo transitar los grises sin que el pánico a equivocarme me paralice. Siempre asocié madurez con rigidez de pensamiento y ahora que estoy transitando la madurez me rió de esa idea descabellada. jaja!

Y si dejamos ir la idea arcaica de que las relaciones son para siempre? Y si disfrutamos las relaciones que elegimos mientras las transitamos? Y si dejamos de querer terminar todo por miedo a que se termine? Ayer es hoy, hoy será ayer y mañana será hoy, es la ley del tiempo.

Mecha

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