Cierro los ojos para rememorar una noche deliciosa, una noche de miradas, sonrisas y besos. Me pregunto si la vida tendrá la generosidad de encontrar para mí otra cita con la algarabía perfecta, como aquella que se escapa de mi mente para llenarme de mariposas la panza al recordarla.

pareja_sonriendo

Cierro los ojos y dejo volar cada instante de relatos que escuché con fascinación porque parecían calcados de los míos, en aquella etapa de vivencias profundas que alguna vez sobrevolé. Suspiro largamente y me siento agradecida de sentir que soy bienvenida después de un viaje a la mayor profundidad del ser. Hay días como hoy en que soltás amarras y elegís ser,  hay días en que esperás ser libre otra vez y otros en que recuperás la fe en que el amor auténtico te hace sentir libre, recordás a flor de piel lo bello de sentir la profunda necesidad de ser en otro.

Suspiro y sigo suspirando porque la música que alguien dejó en mi pórtico me susurra al oído aromas que quisiera volver a recorrer, mis ojos se llenan de emoción al sentir que la vida se empeña en recordarme vivir el hoy sin esfuerzo. Suspirando, tomo el ancla que me ataba a mandatos ajenos y me dejo fluir por el teclado de emociones que me inundan para siempre volver al mismo punto: el de disfrutar sin esfuerzo y aguardar que eso sea lo suficientemente fuerte para renacer una y otra vez.

Me toco las yemas de los dedos con nerviosismo por el aprendizaje que me espera sobre ser feliz sin causas fatuas, mis ojos tienen ganas de recibir lágrimas de emoción que aún no están listas zarpar. primer-de-las-manos-maduras-románticas-de-una-explotación-agrícola-de-los-pares-9321652Siento como si la vida entera me hubiera preparado para estar justo, justo donde estoy ahora: intentando encontrar a ese hombre que entre una multitud crucemos una mirada y sepamos que el deseo de escribir una historia juntos nacerá sin esfuerzo.

Cómo cuesta dominar la impaciencia de la espera! Cómo cuesta el silencio para no echarlo a perder! Cómo cuesta no caer en la fragilidad femenina de desear algo hasta que explote de ganas de tenerlo YA!. Aquieto mi alma y acuno mi espíritu, sólo para soñar con ese hombre que dos días después me arranque deseos de volverlo a percibir.

Resoplo con desazón como rendida aunque al evocar esos recuerdos frescos, no puedo evitar que las comisuras de mis labios se arqueen en señal de esperanza, una y otra vez repaso la cita que fue una bisagra entre lo que empezaba a descreer de encontrar y lo que me llena de emociones. Su mirada cómplice con la cara tan cerca que podría sentir su respiración es una imagen que no puedo olvidar aunque siento que debo aceptar que sea lo que tenga que ser, sin sujetarlo ni atraparlo para dejarme sorprender.

Cuando la incertidumbre entibia la cuna del relato, un deseo irrefrenable llena cada retículo de mi cuerpo y mi ser explota de intriga, un silencio es mi mejor elección porque se que no se nada sobre lo que vendrá, jaja! Callo y espero porque confío en lo que es. Me tiro en el campo lleno de girasoles sin respuestas, que llenan de interrogantes mi interior.

Me pregunto si conquistar a este hombre que, con su mirada desnudó mi alma, será en esta realidad un desafío del destino o será uno de aquellos hombres que salen apurados hacia algún lugar, donde soy una convidada de piedra. Quién lo sabe! Quién podría entender la inacción de alguien y si acaso la entendiera, me serviría de consuelo el haberlo conocido y perdido en el camino de enredos ajenos?. Lo que importa simplemente ES, esa historia que fluye y al decirlo me agota no comprender la lógica audaz de asistir a una segunda cita cuando lograste detener el tiempo. jajaja!

Siento mi corazón estrujado, me quedé con besos para dar y mis ojos se entrecierran de cansancio de tanta cita única.  Será que hay personas que pasan por nuestra vidas sin objetivos grandilocuentes? Será que como si fueran un ser de otras tierras que saben qué resortes tocar y pasan por nuestras vida para activar esa faceta que olvidamos, esa que nos lleva un poco más cerca de la felicidad que anhelamos?.

Se me eriza la piel al caer en la cuenta que aunque queramos tomarnos el mar en un sorbo: el amor, la emoción y la locura tienen la perpetuidad de inundar cada retículo de nuestra existencia como remolinos de río que nos hunden para luego expulsarnos en otro lugar.

Recuerdo, como si fuera hoy, una conversación que tuve hace varias décadas atrás con el que fuera mi primer amor acerca de soltar el apego sobre las historias que se entretejen de a dos, éramos apenas adolescentes dejando de serlo: me miró a los ojos (aún recuerdo la sensación de sentir que me acariciaba el alma) y me dijo muy serio: lo que tenga que ser será porque cuando una historia tiene que ser: es. La respuesta siempre estuvo allí oculta en lo evidente, jaja!

Mecha

Ver entrada anterior:
La muerte del deseo

Ver entrada siguiente:
El lugar inalcanzable