Después de una crisis de fe, he vuelto a las canchas de las apps de citas jaja! A reintentar conocer a alguien que me guste y no hartarme en el intento! He dicho! Ja! Sin duda, un buen título para una novela de este tiempo, donde los que sobrepasamos los 40 no tenemos ni puta idea cómo hacer que una relación fluya, jajaja!

fuego

Hay veces que siento como si estuviera, en medio de la montaña con un fueguito de moronganda, tratando de que no se apague mientras soplo hasta quedarme colorada de tanto soplar, jajaja! Si el fuego se tiene que apagar por una ventolina, no importa lo que haga, igual se va suicidar con el primer viento.

Tengo los dedos mochos de tanto chatear, lo admito: en cualquier momento voy al traumatólogo con tendinitis de dedos pulgares o a la manicura con callos de tanta palabra corregida por el autocorrector del celular que tiene vida propia jaja! Muchas letras y pocas citas, los chat se suicidan sin explicación, jaja! Inevitablemente cuando arrancás a chatear con alguien, se producen diferentes dilemas…

De repente tuviste una buena charla, bye bye la seguimos en otro momento, cri cri pasan los días sin noticias y te decís, le escribo, no le escribo, que escriba él, que me busque... pensás, te decís que la vida es una sola y qué se choquen los planetas! Seguís el impulso, va el mensaje y el tipo tarda 5 horas en contestar… te da ganas de pegarte contra la pared o aplaudirte las tetas, si si como cuando tenías 30 jajaja! Hay cosas que no cambian con el tiempo en una mujer, tenemos un umbral de frustación sobre los intentos de conocer a alguien que nos guste, mucho más baja que los hombres.

Y si muchachos, los hombres encaran, rebotan, encaran, rebotan, encaran, conquistan y así es una repetición infinita. Son gladiadores del amor por decirlo de alguna manera elegante, jaja! Para mí que está directamente relacionado con la incapacidad masculina para resignarse a no tener sexo o no tendrá nada que ver? Qué se yo! jajaja! Creo que los hombres se hartan de las apps igual que nosotras pero les es irresistible deshojar la margarita a punta de dedo y seamos sinceros, levantar a alguien en pijama o calzoncillo, desparramado en la cama es más barato y fácil. jajaja!

Como le dije a uno que me cruzó online y me dejó después del primer chat por otra, juaaa! Volver a intentar conocer a alguien es un recorrido y cada uno lo hace como puede, somos torpes porque pasamos mucho tiempo en pareja y nos olvidamos de cómo era iniciar una relación con alguien. Lo instantáneo de la margarita electrónica, es una tentación tremenda, podemos desechar a alguien en la primera palabra que nos diga algo que no nos guste y si te he visto, no me acuerdo.

Es tan díficil saber si alguien nos puede llegar a gustar por un par de fotos! Por eso yo sigo el consejo de un amigo milenian, todo hombre que me parece de siete puntos para arriba le doy like y luego filtro en el chat! Como sea, estoy pensando en salir en la vida real a algún bar donde encuentre a gente de mi misma edad, pero estoy complicada porque la única amiga que tengo divorciada está en una relación indecisa, jajaja! En fin, esperen que pido turno con la manicura, jaja!

Tinder y Happn parecen una gran tienda de dulces donde de tanto mirar nos quedamos bizcos y nos convertimos en eternos indecisos porque, a simple vista, pareciera que hay mucho para elegir. La realidad es que calzar la horma de nuestro zapato espiritual

no es tan fácil, encontrar la poción mágica de amor, atracción y pasión siempre es algo inesperado.

Aflojemos un poco y relajemos!! Siempre hay alguien para nosotros sólo es cuestión de actitud, conocer a alguien requiere de tiempo compartido, de tener paciencia para esperar al otro y de darse cuenta que estas relaciones que vamos a intentar a los 40, a los 50, a los 60 son completamente distintas a las que intentamos a los 20 o a los 30.

Son diferentes las relaciones antes y después de estar en la cúspide la vida, observando lo logrado para terminar dándonos cuenta que nunca nos detuvimos a pensar qué queremos para la madurez. La madurez llegó antes de sentirnos viejos en nuestra mente y entonces, ahora hacemos berrinches online, nos desmoralizamos si luego de tres chats con personas diferentes no logramos una cita y nos embolamos si el/la que nos gustó no nos vuelve a contactar.

Padecemos lo que debería ser un juego divertido de gato y ratón, ese intento conquistar: me hago la interesante, te busco, no te encuentro, me buscás, me encontrás y así hasta que el deseo se enciende y la pasión se despierta. Vivimos este juego como una repetición agobiante hasta que un buen día, zas! Sin premeditación sucede la mejor cita de los últimos tiempos y respirás hondo, dejándote sorprender. Sencillamente, encontrás a quien mirar a los ojos y cuando te hace una pregunta osada bajo la luces tenues, te ruborizás sin que ese otro se de cuenta porque lo escondés detrás de una amplia sonrisa.

Junto mis manos y recupero mi mirada soñadora al pensarlo, ojalá que la vida me regale más momentos compartidos como aquellos que evoco con remembranza y si no, me quedo con la certeza que el amor es posible en los tiempos revueltos de las apps online. Jajaja!

Atravesemos el desafío de no desvanecer en lo efímero de mensajes que vienen y van. Atrapemos el hoy en un caldero mágico para escribir una historia compartida sin prisa y simplemente seamos en la levedad de ser en otro.

Mecha

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