Sonrío al imaginar la sarta de sensaciones que sentiré al encontrar ese hombre que tenga ganas de elegir y se me suelte una sonrisa cuando me elija. Sueño despierta con una cita que tenga la algarabía de un espacio lúdico de a dos. Me pregunto qué me divierte hasta llorar de la risa, le preguntaría al otro qué le divierte hasta llorar de la risa y en una de esas, entre los dos, podríamos encontrar la fuente de la algarabía perfecta.

los-mejores-juegos-para-parejas

Ensancho mi sonrisa, pongo mis ojos en modo soñador, vuelvo a ampliar mi sonrisa con pocitos para atravesar la tela del destino y al pasar al otro lado llenar imaginarios baldes de esperanza, dando un salto de fe!!. Meneo la cabeza y recuerdo la última vez que sentí deseos de jugar a la conquista, esa sensación de bienestar al recibir un abrazo o un acto inesperado de ternura… suspiro hondo como queriendo traer esos olores tan plenos a flor de piel.

Intento recordar lo que me divierte y supongo que no hay una receta, hay personas que encienden la chispa en mí y otras no, hay personas que me hacen sonreir y otras no, hay personas que me sacan lo mejor de mí y otras no. Pareciera que la energía es más sabia que las palabras, hay algo de lo que no se ve que fluye cuando me encuentro con alguien que me gusta o me intriga. Y entonces, zas! Se me despiertan las ganas de conquistarlo.

Me pregunto por qué hay gente que luego de los 45 tiene problemas con el deseo, estoy segura que no es como me dijo un Tindereano que “todos” usan la varita mágica de la pastilla azul para lograr una noche de pasión. Sacudo la cabeza, tratando de quitar lo absurdo de tal afirmación. Tengo la corazonada que la falta de deseo está conectado con un desorden entre lo que se quiere y lo que se siente merecer. Hay una expectativa exagerada sobre lo que se pretende sentir sin esfuerzo, la diferencia es que a los 30 ni te lo cuestionabas, cualquier hombre sabía que tenía que remarla si quería conquistar a esa mujer que le gustaba.

A veces pienso que las apps han destruido el trabajo de la conquista, jajaja! Hay mucha oferta y mucha demanda entonces realmente las personas entran y salen de la vida de otros rápido y muchas veces antes de conocerlos. Siempre me sorprende que alguien que no conozco me presione para salir o me critique o me reclame, acaso me perdí de algo? La pareja vista desde mi ángulo debe ser un espacio de disfrute sino a mí no me suma felicidad.

A todos los que han olvidado el sabor de la pasión luego de la conquista, esa que te costó, les diría lo que dice esa canción de Fonseca “si te acuerdas de mí, no me dejes morir, mirá que hay un espacio en el alma que solo se llena de tí”. Apoyo mi mano en el mentón, entrecierro los ojos y sonrío tímidamente al recordar que el amor tiene un poco de pasión, una pizca de locura, una cucharita de ternura y todo eso mezclado hace que vivamos en la nubes de una fantasía compartida.

Parpadeo al destino para preguntarme qué es el amor para mí? He pensado mucho al respecto, he pensado y repensado sobre esa idea errónea del amor a perpetuidad como algo que se adquiere y se puede retener por un tiempo. Estoy convencida que si pudiéramos refundar la idea de amor para nuestra cultura, mucha gente se sentiría aliviada de ser feliz por un tiempo definido.

It-is-important-to-keep-the-romance-going-in-your-relationship

Estoy completamente convencida de que amor es dar al otro con la absoluta libertad de la espontaneidad, que amor es dar placer al otro para ser espectador/a de su disfrute, que amor es entregarse a sentir sin reparos, sin frenos. Muchos piensan que eso es solo posible cuando el buen sexo se convierte en hacer el amor pero yo disiento en esa manera de pensar.

Se puede amar profundamente a alguien por una noche, una semana o una década pero siempre será de la misma manera, de a un día a la vez! La idea de escasez para lograr el máximo deseo me resulta anacrónica pero acuerdo que hay un beneficio en darse tiempo para desear al otro. Las emociones son como semillas que se hacen flores cuando nos preguntamos por el otro, cuando entendemos al amor como una elección y no como una decisión imbatible, inamovible en el tiempo.

Con el paso de los días después de una primera cita, nuestra mente actúa como un rebobinador mental, una y otra vez nos trae esa noche y las conversaciones que tuvimos. Si hubo algo que no cuadró pareciera que nuestra mente le pone balizas y puede ser que ni bien terminamos la cita no surja pero en uno o dos días, la balizas pasan al frente jajaja!

Es como si la distracción de una noche encantadora nos hechizara y luego de día, cuando volvemos a ser los/as simples mortales de siempre el deseo puede o no surgir. A veces siento que es como cuando escuchamos el océano en un caracol grande, el océano no está allí pero suena como si lo estuviera.

Como sea, ando buscando una noche, un día, una tarde con la algarabía perfecta y Uds. qué buscan? Se lo han preguntado?

Tindera

Ver entrada anterior:
Amores bulímicos

Ver entrada siguiente:
El sinvergüenza encantador