Esta noche tengo el corazón estrujado, quisiera cerrar los ojos y escurrir las lágrimas que aún no derramé, esta noche quisiera un abrazo de Cupido para soplarme un aliento de esperanza sobre lo que soñé. Siento el corazón desconcertado como si estuviera perdido en los sinsentidos de temores ajenos, como si no fuera suficiente intentar amar, como si estuviera en el auto de la utopía y hubiera acelerado tanto que las ruedas delanteras quedaron desprendidas de las traseras.

Me pregunto por qué es tan difícil encontrar a un hombre que me sostenga la mirada y al hacerlo mis ojos se vuelvan transparentes. Me pregunto cuándo dejó de ser un compromiso con uno mismo, ser fiel a los sentimientos que florecen en nuestra piel. Me pregunto por qué es tan arduo caminar sin huir.

De tanto en tanto, se me viene a la imagen de tener frente a mí a ese hombre que me quita el sueño y mientras hablamos, él con la espalda bien pegada a un muro de lamentos, se va corriendo despacito hasta desparecer en la esquina de no me olvides y sin compromisos. ansiedad

Me pregunto si puedo no darme cuenta que en este juego de pares, quizás el otro se haya ido a jugar la escondida de la vida y yo siga sentada en el subibaja esperando que vuelva a tomar mi mano para salir otra vez a jugar. Me pregunto si esa ilusión que siento despedazada, será mañana un mal sueño o el final de una historia anunciada.

Entonces busco en el bolsillo de recuerda tu esencia y encuentro un papelito que dice: no puedes tener un romance con alguien del cual podrías enamorarte. Suspiro con desasosiego y recuerdo que esa fue una regla que siempre cumplí a rajatabla en mi vida anterior. Y en esta etapa donde relato mi madurez, donde siento en mis vísceras que en una de esas aquel que me devolvió la fe de encontrar el amor una vez más, sea el último que en sus brazos me sienta frágil, sólo a atino a desarmarme en la incertidumbre de no saber si lo volveré a ver.

Trato de consolarme con lo fantásticamente vivido aunque eso no compone mi corazón, trato de ensayar en mi mente las palabras que pienso decir y un silencio se me enciende en el fuego de la verdad de vivir el hoy. Vuelvo repetirme el mantra de no enamorarme de alguien que no quiere el compromiso de amar y lloro sin lágrimas porque no puedo evitar que me invada la pena al ensayar en mi mente cada escenario posible. Incluso ese en que el destino me dice que es hora de partir.

A la hora señalada me desperté y como por arte de magia la tormenta pasó. Aquellas emociones tan dramáticas quedaron en el recuerdo de una noche de ansiedad típicamente femenina. Aquellos fantasmas se fueron con el terror de amar a alguien que me abandone. Aquellas palabras ensayadas se callaron por tremendas y exageradas, pero por sobre todo por haber aprendido que nada bueno se saca de un torbellino de ansiedad desmesurada.

Ya despierta del mal sueño, saqué mi mejor sonrisa y todo se me olvidó al ver a ese hombre con el cual detengo el tiempo jajaja! Si tengo dudas sobre si el otro me va a volver a elegir? Uff! Claro que sí pero me someto a la sorpresa y el deleite de sentirme elegida de a un día a la vez, aunque a veces sienta que estoy en arenas movedizas atravesando el tiempo.

Tindera

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El honorable 3er tiempo