Hace un par de días que una pregunta se ha prendido en mi mente con los tentáculos de aquellas que precisan una respuesta para dejar de atraparme en un limbo de interrogantes. Una pregunta fundamental y que nunca me hicieron en Tinder o Happn. Me pregunto cuál es el mejor destino final de una relación amorosa para un/a sobreviviente del amor? Por qué pareciera que para todos es obvia?

Si le preguntara a una cantidad considerable de gente cómo debe ser el ciclo del amor para ellos/as, estoy segura que contestarían algo así: primero te conocés, si todo va bien y perdura en el tiempo, conocés los hijos del otro y él lo tuyos. Empezás a practicar eso de la familia ensamblada y ves si la pareja se la banca, después de un año o dos si todo sigue espléndido elegís un habitat en común. Paren ahí las rotativas!!, levanto la mano y pregunto por qué todos los grandes amores deben tener como destino final la convivencia? Me niego rotundamente a creer que sólo se pueda amar profundamente bajo el mismo techo. familia_ensamblada

Otra cosa que me retumba en la cabeza es lo inflexible que parece ser el destino final de una relación amorosa para una persona, como si no tuviera derecho a cambiar de opinión. Es como si escuchara a gente que quiero y me rodea diciendo: “pero obvio que si te amás, vas a tener ganas de convivir!”. Con una mano en el corazón seamos totalmente sinceros/as, algunos/as no quisieran jugar a las visitas y tener la válvula de escape de su casa con los propios?.

Interpreto en mi mente diferentes personajes para imaginar sus posturas y para delirar que, por una milésima de segundos, me pongo en la piel de aquel divorciado que a pesar suyo vive solo; en la piel de aquella mujer que siempre dependió de un hombre para co-existir pero también en la piel de una mujer independiente y libre como yo. Como si tuviera múltiples personalidades interpreto para mí misma los distintos estilos y a todos les hago la misma pregunta: cuál es el destino final de una relación de pareja para vos?

Creemos que la fórmula del éxito de un gran amor debe tener como condimento indispensable la convivencia y si no es así? o si no es más así? El mandato social pareciera que dicta como correcto que si te enamorás tenés que aguantarte a ese hombre o mujer las 24 horas del día, jajaja! Es como si el destino te gritara: es el combo, lo/a amás entonces es todo o nada. Yo te desafío a que me digas por qué hay que dar por sentado que sea así? Yo te desafío a evolucionar en las creencias que una/o tiene sobre el mundo y elegir la ecuación de máxima felicidad. Entonces recuerdo la Alegoría de la Caverna de Platón donde se plantea un mundo percibido por los sentidos y otros por la razón. Un mundo mirado con el ojo de la emoción y otro con el ojo del mandato social.

Me detengo un momento en el escalofrío de pensar si encontrar a un hombre que comparta mi mismo destino final será una utopía. Es que si hoy me preguntaran cómo me imagino la evolución de una relación amorosa en mi vida actual con dos adolescentes en casa… me pongo una mano en el corazón y digo en voz baja: quiero ser eternamente novia!!!. Entrecierro los ojos como atajándome de todos aquellos hombres que estarán leyendo y pensarán: qué piola!  No sé si es ser piola, es tener la valentía de admitir que aunque me enamore en este momento, siento que mi lugar es mi casa con mis hijos y que lo que me suma es una relación de dos, ni de cuatro, ni de seis.

En mi mente, el solo hecho de imaginar una familia ensamblada me asienta la sensación de tomar el camino equivocado para mi felicidad. Entonces me revelo contra el deber ser y susurro al silencio: quiero compartir solamente con mi pareja por el momento! Y saben por qué?, porque quiero poder tomarme recreos de ser madre, jajaja!

En esta etapa siento como si la vida se contuviera en una botella que lleva la leyenda de “beber con moderación pero con pasión!” . Salto de faceta en faceta y a veces, aunque me enamore ser madre, aunque me apasione aquel hombre, aunque me ilusione compartir, preciso un tiempo fuera para ver todo en perspectiva y dejar fluir las cosas. Dar espacio al deseo es algo que siento como un destello de mi alma inquieta y para ello, de tanto en tanto está bueno hacerse esperar en el barco de la vida, sentarse en la hamaca de la nada para dejar fluir los pensamientos sin devaneo lógico. enamorarse

Releo lo escrito en mi corazón y la congoja me invade porque siento la miseria de no saber comportarme según “el deber ser” y porque me atraviesa el deseo visceral de sentirme elegida: no desde una rutina o una obligación, si no ser elegida porque así se le vino al otro en gana. Tindereanos/as: a sus marcas, listos, ya!!! Anímense a preguntarse desde qué lugar quieren ser elegidos cada día del resto de sus vidas!! Anímense a vivir con la elección de elegir al otro porque se les cantó la gana!!!

Tindera

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