Hace muchos años leí un libro que me impactó profundamente, se llamaba “El viaje de Theo“, se trataba de un adolescente al que le diagnostican una enfermedad incurable y su tía trotamundos lo lleva a dar una vuelta al mundo por las religiones buscando una cura. Ese libraco de 500 páginas me dejó algo inolvidable y es que todas las religiones tienen un rito de perdón, un momento de trance sanador a través de algún tipo de oración o mantra. Esto me llevó a la autoreflexión de lo fantástico de este acuerdo tácito entre tantas mentes con pensamientos dispares, pareciera irrefutable entonces el poder sanador del perdón.

perdon

Siempre se ha pensado el acto de perdonar como un acto de generosidad y algunos no están dispuestos a tanta generosidad visto desde esa perspectiva. Yo en cambio lo veo como un acto de solidaridad hacia uno/a mismo/a y hacia el otro. Se confunde perdonar con seguir eligiendo a alguien, son dos cosas diferentes: se puede elegir perdonar la “traición” de una pareja al haber elegido a otro para satisfacer sus deseos amorosos pero dejar de elegirlo/a como tal porque esa salida fácil nos pone en evidencia una incapacidad para hacerse cargo de la propia infelicidad.

Conservar el enojo, la desilusión, la desdicha es como poner en nuestra mente un post-it sobre ese hecho de nuestra vida, cada vez que evoquemos ese recuerdo volverán a emanar de nuestra piel esas emociones. El neurocientífico Manes dice que la memoria es como un documento Word, una/o no evoca el recuerdo original porque cada vez que lo evoca lo modifica agregándole emociones, perspectivas, sentimientos por lo tanto lo que evocamos es el último recuerdo editado. Yo me pregunto, qué pasaría si todos elegimos hacer la poda del olvido ante emociones negativas que nos traban volver a creer en el amor?

Como siempre digo, yo me la paso eligiendo olvidar porque me hace una persona más feliz, ni más ni menos realista sólo más plena y si algo nunca he claudicado en mi vida, es la terca idea de que puedo ser feliz de cuerpo y alma enteros, jajaja! La pregunta del millón es: vale la pena seguir recordando? puedo volver en el tiempo y hacer algo distinto? No, pero puedo hacer algo distinto hoy. olvidar-el-primer-amor

También hay quienes dicen: no quiero olvidar para que no me vuelva a pasar… qué ingenuos/as! Mantener esa ira en nuestra mente no evita que una/o vuelva a cometer los mismos errores o que elija a parejas infieles, por el contrario la energía que no vemos atrae a personas energéticamente similares a aquellas que pensamos. Por eso cuando ha aparecido en mi vida, alguien que me recordó a ese ex con el cual fuí infeliz, miro hacia a mi interior y me pregunto qué parte no me escuché sobre aquellas cosas que me hacen sentir cómodamente feliz?. La verdad es que cuando no nos perdonamos los que creemos fueron errores, nos estancamos en ese hecho de nuestra vida y no podemos seguir adelante.

Por eso yo me la paso perdonando, a veces no lo he hecho por generosidad si no todo lo contrario lo he hecho por el egoísmo de desterrar eso para siempre de mi mente y créanme que he perdonado hasta lo que cualquiera creería imperdonable!! Y saben qué? Mi mochila ya no lleva piedras del pasado, mi mochila lleva los sueños por hacer, los proyectos por cumplir y los pergaminos de mis mejores experiencias. Mi mochila lleva el amor, el deseo y la pasión de volver a intentar ser feliz con mis elecciones.

Hacer limpieza mental es una de las fuerzas sanadoras más poderosas del universo, así que tindereanos/as piensen la próxima vez que vuelvan a sentir enojo por algo de su pasado. Reflexionen si no perdonar: es un acto de comodidad para no animarse a vivir el hoy o un acto de cobardía para no dejar llegar a su vida un nuevo destino.

Tindera

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