Mis amigas porteñas, cuando recién vine a Buenos Aires desde mi ciudad natal, siempre decían que un beso no se le niega a nadie y aunque en ese momento no acordaba con ellas, ahora quizás si, jajaja! Se me habrá pegado aquel viejo cliché de “hay que besarse más” de un viejísimo programa de TV? Naa, simplemente ahora después de algunos besos con una magia que se durmió a vuelta de almohada, pienso que nada es absoluto.

En la madurez una amiga me dijo: “un café no se le niega a nadie“, mi respuesta fue instantánea, como si tuviera un chip con contestador automático: “ni borracha!“. Le argumenté: “mirá, yo tengo que acomodar mi logística familiar para salir, así que como mínimo tengo que tener la certeza de que voy a pasarla bien más allá de que nos gustemos o no“. De Tindereana a Tindereanos/as, a esta altura del partido, sinceramente no tengo ganas de aguantar desplantes de alguien que recién conozco. Mas vale que me dió la razón, jajaja! cena_romantica

A esto le agrego que puede ser que pases un momento agradable, que la pases muy bien y que termines la velada a los besos pero que no se encienda la química. La noche, la salida a veces entusiasma y una/o se deja llevar, al fin y al cabo, todos los tindereanos extrañamos esos momentos mágicos de compartir con otro! Nos agarramos una borrachera de besos y nos sentimos jóvenes otra vez, nos divertimos con el flirteo pero el quid de la cuestión es el día después.

El quid es la longevidad de los besos, si después de dormir y levantarte en tu rutina, te quedás pensando en aquel hombre o en aquella mujer que besaste la noche anterior o se volvió a convertir en sapo o rana? Releés en tu rebobinador mental toda la velada, le quitás los filtros de lo que hubieras querido que sea para ver las cosas como fueron para vos, sin adornos. Entonces, algunas veces el deseo de volver a ver al hombre o a la mujer que recién conociste se disipa y un poco te sentís culpable por el otro. Pensás cómo no decirle que el deseo por él o ella simplemente no se encendió, que no hay nada qué hacer con eso, que no se trata de reintentar porque la química es cruelmente así básica: on-off. besos

Simplemente dejás fluir y vas viendo para evitar ser descortés, no es necesario estropear el recuerdo de una buena noche con una palabra poco amable. Llegamos a una edad donde algunos piensan que es hora de resignarse a lo que aparece en tu vida, pero yo soy de las que piensan que hay cosas en el lugar de lo inclaudicable para ser feliz.

Estoy convencida que el esfuerzo de intentarlo tiene que tener la recompensa de una noche de plenitud, de deseo genuino, de suspiros profundos y de miradas que reblandecen hasta al/a las más duro/a de corazón. La cruda realidad es que los besos encienden la mecha de la revolución interior, nos suelta la imaginación hasta el deseo más irracional o nos dejan en la puerta de nuestra casa con una caricia tibia que fenecerá al amanecer.

Aunque mi amabilidad me llevaría a pedir disculpas a quienes besé y no volví a ver, la realidad es que prefiero guardar el recuerdo de una noche haciendo lo que sentí sin más, porque guardo la certeza que fue un momento grato para ambos. Al fin y al cabo, eso es lo relevante: atrapar la certeza de que podemos volver a compartir un momento grato con una mujer o con un hombre o no entendí nada?.

Mecha

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