Recién recordé esta pintoresca anécdota tindereana, no puedo dejar de tener una sonrisa y mirada pícara al recordar esta travesura online. Resulta que hacía un par de días que me había instalado el Tinder y veo un perfil llamado John todo escrito en Inglés. Entonces le puse like para hablar y preguntarle por qué aparecía en el Tinder de Argentina (todavía no entendía bien cómo andaba la app). La cuestión es que prontamente se estableció el match y comenzamos a chatear. Me dijo que era un soldado en Afganistán que no estaba con su nombre verdadero por cuestiones de seguridad. Si ya se, ahora suena estúpido pero cada uno cree lo que quiere creer en cada momento y a mí me intrigaba. A poco de chatear me propone que pasemos a un mensajero instantáneo pero no a Whatsapp porque era inseguro (trabajo en IT así que se que lo es), la cuestión es que me bajé la app y lo agregué como amigo. Primero leí sobre la app, efectivamente era más segura porque no permitía acceder a la ubicación. Hasta ahí el verso venía bien orquestado. hacker1

Así chateamos como 4 ó 5 días, supuestamente me escribía cuando ya había terminado el patrullaje. Me pidió el correo electrónico para contarme más, le dí un correo descartable que tengo (por las dudas) y me escribió desde john.call@hotmail.com… a pesar del correo aún no sospechaba tanto. Si lo pienso ahora, bastante estúpido pensar que una persona se puede llamar Juan Llamado, jajaja!; pero insisto una ve lo que quiere ver a veces. Pronto el fulano era una compañía en el chat pero un día resulta que me empieza a preguntar por dinero y ahí mis antenas se prendieron. Me chateó a la noche y a muy pocas horas por la mañana, miré la diferencia horaria con Kabul (supuestamente estaba cerca de allí, en una base secreta, jajaja!) Hummm! No cerraba.

Entonces busqué el correo que me mandó, lo pasé por un software y me dió en un google maps la geolocalización desde donde se había enviado, era un área cerca de Whashington. Pensé, te agarré!. Por otro lado copié el texto del correo y lo puse en el buscador de google, me aparecieron un montón de páginas diciendo que eran scammers (estafadores) que robaban fotos de militares americanos y pedían dinero.

Mi ira comenzó a subirme a la cabeza, así que le mandé un mensaje preguntándole si era un estafador y por supuesto se hacía el compungido, entonces le mandé la captura de pantalla del google maps de donde se encontraba y le escribí: We know were you are! Scammer! The FBI is going right now!  (Sabemos dónde estás. Estafador! El FBI están yendo en este momento!). Jajajaja! En una milésima de segundos, se borró del mensajero instantáneo y desapareció la cuenta de Tinder. Speedy González un poroto al lado del scammer. hacker

Bueno demás está decir que me sentí la más boluda del planeta por no haberme dado cuenta antes de que era un perfil falso. Pero por otro lado cuando en el último manotazo de ahogado pretendía que le mandara 500 dólares para un amigo en apuros, terminé de darme cuenta por donde venía la cuestión. jajaja! A mal puerto fue por leña.

Les digo la verdad, estuve un rato largo regodéandome con la idea del cagazo que se habrá pegado el tipo, me lo tomé a la risa y me alegré de no haber compartido nada relevante.

Esta vivencia me dejó una moraleja: no importa lo inteligente que seas, hay veces en la vida que una ve espejismos, ve sólo lo que desea que sea en lugar de lo que es, que anda distraído en lo que quiere encontrar y no presta suficiente atención a las personas que se encuentra. Cae inocentemente en la creencia de que la manipulación no está presente en situaciones que sí lo están. Atenti!

Así que a estar atentos/as y como dice el refrán: cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía!  Hay gente con versos muy elaborados y que saben manipular, por esto hay que estar atentos. Anyway (de todas maneras) ya saben que pueden escribir al agente Tindera 007, jajaja!

Abrazooo de oso!

Mecha

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