La esmeralda del amor, sin lugar a dudas, es la química que se enciende al besar a alguien que nos obnubila, esos besos que nos hacen perder el juicio por los instantes mágicos en que nos envuelven. En esta vuelta al ruedo, al principio dudé de que la vida pudiera regalarme unos de esos besos que parecen fuegos artificiales en el interior. Ya no dudo, atrapé la certeza y la llevo en el bolsillo de lo mejor está por venirNoticia-1708-primerbeso

Pensarán pero mujer ya sos una mujer madura! Deja eso para los chiquilines! Ja! Qué equivocados que están! Tuve la suerte de que el destino me cruzó con un hombre apresurado por partir de mi vida pero que me dejó un regalo maravilloso: volver a creer en el amor.  No me hizo ninguna propuesta faraónica, ni me dijo que era la mujer de su vida, no, solo me dijo en el chat me enamoré dos veces y espero volver a hacerlo por tercera vez, espero encontrar esa persona especial para mí. Cuando leí eso automáticamente pensé con una sonrisa y brillo en mis ojos: y por qué no? No hay dos sin tres!! Resulta que yo también me enamoré dos veces, cuando me separé pensé que la vida ya me había regalado dos veces en la vida, no una, la maravillosa sensación de hacer el amor y que sería avaricia pensar en volver a enamorarme.

Qué les puedo decir!, la curiosidad mata al gato y a mí me resulta irresistible intentarlo! Nunca en mi vida huí de una batalla, a lo sumo la postergué, así que por qué renunciaría a la idea de encontrar un nuevo amor? Eso sí, me amarro con uñas y dientes a ese sueño porque en el camino siempre hay pequeñas desilusiones. Me conecto con lo lúdico del arte de la seducción, no prometo nada y le hago caso al termómetro de la química que son los besos!

En eso todos estamos de acuerdo, los besos son el tester de la química, un gran beso te arranca un suspiro o no te sacude ni un pelo. Es una emoción tan básica, tan irracional y tan simple!. Bueno decía, ups, me olvidé. Es que me acordé de mi segundo café tindereano. Madona mía! Me sentí como Julia Roberts en Novia Fugitiva, jajaja! A los 10 minutos me quería ir corriendo pero mi educación hizo que durará hasta 40´. El fulano, que tenía nombre de caricatura, se la pasó hablando de su despecho porque la ex mujer no solo le había metido los cuernos si no que además había demostrado ser mala madre. De si yo le gustaba, de si teníamos algún gusto en común nada de nada. Sumado a esto había mentido sobre su posición en el trabajo (tenía uno de menor jerarquía) y me avisó que le gustaba hacer chistes bobos. Bueno, imagínense que entre la perra de la ex y los chistes tontos (uno tras otro como escupida de loco) mi libido estaba en el quinto subsuelo, jajaja! Esto que a todos les parecerá una obviedad, al tindereano no, nunca se percató de que no había onda así que en la vereda me encajó un pico(1) sin previo aviso. Tre-men-do! No se me movió un pelo y me recordó una telenovela adolescente donde el chico practicaba su primer beso con una naranja. No pondré la interjección de la risa por respeto al tindereano que se fue pensando que todas las mujeres somos una perras locas. En fin, a veces los cafés tindereanos salen mal, qué se le va a hacer.

Una cosa que me llamó la atención y que me contaron varios tindereanos es que han tomado cafés con mujeres que no les han gustado y al despedirse la mujer les encajó un beso, siendo un momento muy incómodo lógicamente. Más allá de que claramente estoy a favor de la liberación femenina y de hecho la pregono en este espacio, me parece desafortunada la decisión de imponer un beso. rechazarmujer

Esos/as tindereanos/as tendrían que ir derechito a un curso de lectura de lenguaje corporal para no confundir cortesía o simpatía natural con interés. Y se me viene el recuerdo mi cuarto café tindereano (sí, llevo la cuenta jajaja!), era un nene bien devenido a maduro, muy pero muy estructurado. Si hubieran visto su cara de horror cuando le dije que los fines de semana relajaba con los horarios de mis hijos, incipientes adolescentes, y los dejaba dormir tarde, créanme que me darían la razón. La pasamos bien, él era muy agradable y yo le caí bien pero éramos el agua y el aceite. Él se dió cuenta antes que yo, pero yo leí su lenguaje corporal y supe que no había interés: pasó de estar sentado arrimado a la mesa a tirarse para atrás en el asiento, atendió dos llamadas una corta y una larga (duró más de 10′). En ningún momento de las dos horas que duró la charla se puso en una posición de seducción o al menos de acercamiento, no sintió la atracción de entrar en mi espacio personal. Aunque intuía eso, sentí el impulso de corroborarlo así que al otro día le mandé un mensajito, me dijo que la había pasado bien y yo le hice el chiste de que esperaba ser una mujer que le arrancara un suspiro, nunca contestó. Fin de la historia.

Conclusión, los besos fluyen y si no lo hacen, es forzado imponerlos y por lo tanto no lleva a un lugar feliz, solo trae incomodidad y desdicha. Imponer un beso es faltar el respeto a la otra persona porque es una decisión unilateral donde, cómo se sienta el otro en el fondo no importa. Así que por su salud mental, tindereanas avanzadoras maduren y ahórrense el disgusto de ser rechazadas, y tindereanos poco perceptivos también maduren y ahórrense el disgusto que una mujer les de explicaciones de por qué no quiere ser besada.

Y por último cerremos los ojos y recordemos el último beso que nos hizo sentir fuegos artificiales en nuestro interior, ese que nos revolucionó de mariposas la panza para guardarlo en el sello del destino y quién sabe, hasta quizás gestar un beso conquistador!

Tindera

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(1) Pico: es un beso rápido sólo apoyando los labios.