Hace un rato que me río sola, recordando mi primer beso. Les digo Tindereanos/as que si no quedé traumada después del peor beso de la historia (no de mi vida, si no de la especie humana), cualquiera de ustedes puede sobreponerse de una desventura tindereana. Lo digo en serio, si después de ese beso piraña quise besar otra vez, soy una campeona de la supervivencia, jajaja!Besos-Tipos-Efectos

Paso a ponerlos en contexto para que entiendan cuando digo que podría haber quedado traumada (capaz que lo esté y no me doy cuenta, jajaja!). Yo tenía 16 años y nadie me había dado un beso, estaba por escribir el guión de la jamás besada! Además en la adolescencia llega el momento que si querés salir los dos días del fin de semana sin tener novio, estás frita! Misión imposible. Entonces me dije, basta de elegir tanto, el próximo boludo que me encare le voy a decir que si. Ahora me doy cuenta que fuí muy arriesgada jajaja! En fin, una noche en el boliche un larguirucho nerd de la otra división escolar me dijo las palabras mágicas. Lo único que no me convencía en ese momento, era que era muy nerd y le sacaba a todo el mundo una cabeza así que parecía un banderín en medio de la pista. En fin, aún así mi estado era desesperado, a punto de convertirme en la mojigata de la clase si no tenía un novio pronto. Así que tomé valor y le dije que si. Cuando me dió el primer beso unos días después a la salida de la escuela, me mordió las encías!!! Si, si como lo leen! jajaja! Se preguntarán cómo hizo para morderme las encías, yo aún me lo pregunto 32 años después, en fin! jajaja!. Esa fue una de las cosas más raras que me pasó en la vida!. El “noviazgo”, duró poco, imagínense yo vestida todos los fines de semana con ropa sexy al último grito de la moda y el hablándome en inglés y de computadoras! Un adelantado para su tiempo, pero yo adolescente quería algarabía (igual que ahora, jajaja!).

Otras que fueron unas adelantadas de la época fueron mis amigas porteñas, cuando me vine a vivir a Buenos Aires terminada la secundaria. Recuerdo que salíamos a bailar y ellas se las pasaban besando cada sábado a un muchacho distinto, a veces ni sabían su nombre, en efecto eran muy besuqueras. En mi cabeza pueblerina, eran todas unas desfachadas, divertidas pero locas jajaja! Ahora me doy cuenta que tenían claro que los besos tienen sabores y son esos sabores los que encienden la mecha de la pasión. Esperen que me vuelvo y las imito!, jajaja!

Volviendo a tierra, tiempo después del novio piraña encontré al que fue mi primer gran amor, un rugbier con pinta de macho que me arrancó unos cuantos suspiros y al cual volví una y otra vez durante un largo tiempo. Y saben qué, no me arrepiento en absoluto porque amé a ese hombre con todo mi corazón. Me atrapa el recuerdo de aquel gran amor que, por un tiempo no muy largo fue correspondido, sin embargo fue un amor que llenó mi corazón de intensidades. Fue ese gran amor el que me enseñó a besar, a dejarme llevar por la pasión, a sonreír al destino, el que me enseñó que cuando algo tiene que ser ES. Pasaban a veces años sin vernos y siempre terminábamos igual, bailando en las sábanas de algún lugar envueltos en una noche de pasión. También fue ese gran desamor, el que me enseñó que no somos como los pingüinos, no morimos de amor. Lloramos, pataleamos, hacemos berrinche pero al final, un día renunciamos para olvidar y seguir adelante. Un día se nos hace el clic mental del final de la historia.

Está claro que los besos encienden pasiones, son algo así como el termómetro del amorimg_astrid_20160411-154955_imagenes_lv_otras_fuentes_besonoa-kUmE-U401034745436lcG-992x558@LaVanguardia-WebNo un beso piraña claro está, esos besos que alocan las plumas, apasionados pero suaves como cuando una toma un helado de su sabor favorito, disfrutándolo segundo a segundo. Tampoco esos besos que parecen que te van a hacer una traqueotomía, por Dios! Muchachos hasta en los besos se nota la ansiedad reinante en el mundo tindereano. Por suerte, no todos/as estamos apurados/as y algunos/as disfrutamos, sorbo a sorbo, los regalos de la vida después del amor y el desamor.

Sin darme cuenta, suspiro al recordar mi último gran beso de esta vuelta al ruedo, me sonrojo al recordar la última vez que un tindereano me halagó, me sonrío al imaginar mi próxima conquista aunque aún no se divisa en el horizonte. Caigo en la esperanza y me recuesto en la sonrisa que se dibuja en mi rostro al soñar mi próximo amor.

Inflo el pecho y me sale decirles tindereanos/as queridos, que no claudiquen tan rápido, que no se detengan. Les propongo que vivamos la vida de a un día a la vez, que agradezcamos cada momento compartido con un/a tindereano/a siempre que haya resultado grato aunque no deseemos volver a verla/o. Hagamos el culto del intento para no olvidarnos de vivir otra vez. Siempre recordemos que el/la persona que se cruza en nuestro hilo del destino es por algo, está en nosotros descubrir el por qué.

Y si no, mírenme a mí. En mi último café tindereano, me sonrojé ante un halago y el otro se dió cuenta. Si, a mi edad y sin pensarlo, sin esperarlo, me sonrojé y rescato eso de esa salida: recordar la sensación de inocencia que se despierta al sonrojarse, esa emoción de lo inesperado que cala hondo. Aún así el sabor de sus besos el día después, no me llegó a ese lugar donde el deseo se enciende pero me guardo para mí el recuerdo de un café ameno. Para él fue distinto porque mis besos lo entusiasmaron, ojalá algún día comprenda que mi única frivolidad es no renunciar al sabor de los besos que me encienden la pasión.

Es así, a veces se gana, a veces se pierde y a veces se empata, no hay que ofenderse ni enojarse, hay que seguir adelante y no perder la esperanza de que lo mejor está por venir. Y si aún no lo creen, tírense en la cama mirando el techo y recuerden el sabor de los besos que alguna vez los enamoraron como punto de referencia de los próximos besos que los conecten con ese otro que se cruzará en su destino. Qué pierden con soñar? Es gratis y no hace daño a nadie!! Anímense que es como la pimienta de la vida!

Estamos todos de acuerdo? Entonces a soñar, reir, sonrojar, vivir, besar y por sobre todo a no claudicar!

Mecha

Ver entrada anterior:
Atrápame sin darme cuenta

Ver entrada siguiente:
Cibermagia masculina: escape!!