Hay personas que se cruzan en nuestro hilo del destino, sólo para recordarnos quiénes somos y cuando ellas aparecen caemos en una fascinación que nos acaricia el alma. Aparecen sin ambiciones grandilocuentes de ser nuestro próximo amor o de convertirse en el elegido para compartir lo cotidiano, simplemente aparecen. Esta aparición suele confundirnos porque pensamos, “si la pasamos genial por qué no lo he vuelto a ver? Por qué no se dejó ver?” Es extremadamente difícil dejar ir a alguien con el cual la pasamos genial, aunque sea por un par de horas de nuestra vidas, no?

Junto mis manos una sobre otra, las apoyo en mi mentón para reflexionar un momento sobre este tema que tanta obnubilación trae a los sobrevivientes del amor. Ese tedio mental de no volver a ver a alguien que nos gustó mucho. Los hombres, por lo general, tienen la valentía de respetar a rajatabla sus deseos pero a nosotras, las mujeres, el mandato cultural nos pesa y por eso nos cuesta respetarnos vivir el hoy sin más. cena-romantica-pareja

Vuelvo al mismo gesto para ordenar en mi mente la maraña de ideas que me surgen sobre el tema. Últimamente he meditado mucho sobre lo que quiero para mi vida en esta etapa y por sobretodo, lo que quiero compartir con un hombre. Por momentos me siento culpable de sentir el egoísmo de que lo único que quiero compartir es mi faceta de mujer. No quiero a alguien al otro lado de mi cama cada día, no quiero a alguien cada mañana en mi chat y no quiero a alguien que sea testigo de mis batallas diarias en la crianza de mis hijos, está mal? Quién lo dice?. En resumidas cuentas, no deseo (al menos por el momento) compartir todos mis roles con una pareja porque el sólo hecho de pensar en sentirme dividida entre mi pareja y mis hijos, o entre mi pareja y mi malhumor de un mal día, me trae un tedio mental que hoy no lo quiero en mi vida.

Está claro en mi mente que, hay roles de mi vida que me los quiero guardar para mí y para las personas con las que los comparto, es así y qué!. Sé que parece un planteo masculino, como aquellos hombres que por años mantienen un matrimonio y una amante, eligiendo dos vidas separadas por la delgada línea del tiempo. Les aseguro que sólo es un planteo de mujer del Siglo XXI que, en la vuelta al ruedo de las relaciones con el sexo opuesto no está dispuesta a renunciar a sí misma y que ha decidido tener la valentía de respetar su esencia.

No se imaginan lo difícil que es, encontrar un hombre que comprenda que existe una nueva categoría en las búsquedas femeninas y que no se trata de ser simplistas: es mujer que quiere sexo casual o mujer que quiere tener una relación. Siento como si en esa apreciación sólo consideráramos los extremos y el camino de los grises lo descartáramos. Lo más cercano que una logra, sin ofender la autoestima masculina, es propoamigos-ner dejar fluir y en eso están todos de acuerdo, se produce una coincidencia alcoyana-alcoyana como en aquel viejo programa de televisión que jugaban al memotest, jajaja!

Esta entrada va dirigida a todas esas mujeres que sienten en su interior que quieren un vínculo que les sume buenos momentos sin tener que dar explicaciones, sin tener que estar pendiente todo el tiempo del otro y siendo libre de hacer lo que sienten. Se que hay muchas más de lo que se admiten así mismas, por eso a aquellas que tienen la magia dormida de ser ellas en un otro en su máxima expresión, anímense que sólo se vive una vez en esta vida!!!.

También es una explicación para aquellos hombres que salen corriendo cuando una mujer se niega a etiquetar en una relación estable lo que quieren y piensan erróneamente que esa mujer sólo los quiere para satisfacer su apetito sexual, tomándolo como un objeto sexual, un “cacho de carne” como dicen… como si un hombre pudiera ser un consolador humano, jajaja! Les puedo asegurar que un consolador es más barato en términos económicos y emocionales!!. Naa, no es así, no entendieron nada de la evolución femenina en esta vuelta al ruedo!!

Cuando una mujer se anima a decir que quiere un amigo con derechos, no está diciendo eso, está diciendo que quiere ir despacio, que quiere compartir ese lado femenino que tanto le costó recuperar después del divorcio, que quiere vincularse desde el deseo y no desde la obligación. No es tan difícil de entender, che! En fin, poder compartir una salida al cine, a cenar o hacer un paseo vespertino sin que a cambio ese hombre quiera “atraparla” en una relación que implique más obligaciones en su vida, porque de obligaciones está saturada.

Me sale una sonrisa pícara al imaginar el momento eureka de muchos hombres, ese momento en que les cae la ficha y comprenden que no entendieron nada, jajaja! Les aseguro que cuando una mujer de éstas, encuentra a un hombre que se permite vivir el hoy sin proyectar un incierto futuro juntos, que la trata con la delicadeza del respeto, que la mira sin prejuzgar, que la besa como si ese beso fuera el único que existiera en el espacio y en el tiempo, entonces sin darnos cuenta la magia dormida se despierta!

Un fluir de energía nos hace sentir libres de ser y sentir, volamos al lugar de atrápame sin darme cuenta y el momento es sublime porque lo que se dan en ese momento, pareciera suficiente para los dos. Coloco uno de mis puños sobre mis labios cayendo en la cuenta de que, para algunas personas esta idea es aterradora porque se sujetan a la idea de que una buena mujer, una mujer digna de enamorarse siempre va a desear una relación para toda la vida y la idea de que no sea así los espanta!.

A esas personas las invito a permitirse aprender que nada es estático en la vida, que lo que hoy es así cuando los hijos se van del nido puede cambiar y no por eso, esas mujeres tienen estar solas hasta entonces. La vida es movimiento y el sexo también, jajaja! Paso mis dedos entre mi cabello intentando atrapar un buen cierre para esta entrada pero caigo en la cuenta que ésta, es una de esas entradas que siempre tendrán final abierto porque solo existe para decir una verdad escondida.

Soltemos, vivamos, sintamos sin complicarnos la vida!! Esa es la propuesta, se animan?

Mecha

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