Idas y venidas en mi mente son las ideas de que los tindereanos tenemos la cuestión del apego patas arriba. Alguien me dijo que no resulta fácil encontrar mujeres interesantes en Tinder y que encontrarme fue como encontrar una aguja en un pajar.

Eso compite con el tindereano que me dijo que le daba paz, ya no sé si sentirme una bicha rara o halagada. jajaja! Por suerte, nadie me dijo vaca porque ahí si, que me voy derecho al manicomio (por un rato nomás). Aunque ando cuerda por ahora, lo que sí me tiene a mal traer es eso del apego online. Esta cosa de encontrarte con alguien agradable y que te chatee todos los días y cada rato!!, me da picazón la cuestión de ese apego.

Me pica el alma porque chatear hologramatodos los días con alguien, genera una rutina y las rutinas generan apego. Siento que es como empezar a enamorarte de un holograma. Eso es! Apegarme a un holograma, alguien que imagino, que leo pero hasta que no lo tenga enfrente no podré saber si me gusta o me interesa conquistar. No me malinterpreten, me encanta chatear pero no me convence que sea una buena idea compartir lo cotidiano con alguien con el cual no compartí mi presencia.

Me da la sensación que los inmigrantes digitales de más de 40 hacemos una gran ensalada de apego, emociones y sentimientos. Por eso podemos pasar de chatear todos los días o tener algunas salidas a cortar por chat sin más, de un día para el otro sin poner la cara o el oído en una charla telefónica.

Como ahora podemos seguir nuestros impulsos a un clic de distancia, no juntamos las ganas de ver a alguien, no guardamos las mejores historias para contarlas en el próximo encuentro, no silenciamos nuestros tormentos por un rato para disfrutar. Perdemos el misterio a la vuelta del mensaje enviado. El chat diario crea el espejismo de sentirse acompañado sobre vínculos que no tienen sustento real porque no se basan en momentos compartidos.apego

Recuerdo que un hombre me chateó durante 60 días todos los santos días, varias veces y al parecer había interpretado que teníamos una relación estable. Lo extraordinario de la situación es que nunca me lo hizo saber y que sólo nos vimos tres veces. Nunca sabía si íbamos a volver a vernos, así que desde mi punto de vista, no teníamos una relación estable sólo nos habíamos apegado a una rutina de amistad como una ilusión óptica. Este hombre, daba por sobrentendidas cosas que es imposible de presuponer sobre alguien que casi no conocés. Y bueno, como es lógico nuestra relación sea cual fuere, estuvo plagada de malos entendidos.

En fin, no quiero un holograma quiero un hombre que me sostenga la mano y la apriete contra su corazón para simplemente sentirlo latir!! Un ser humano de carne y hueso, jajaja!. Alguien que sea real y no un holograma que cuando se le acaban las pilas o la empatía desaparece en el ciberespacio!.

Y Ustedes qué quieren? Piénsenlo, la próxima vez que hagan ensalada, jajaja!

Mecha

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