Alguien me dijo: “con el diario de mañana todos somos sabios“,  la realidad es que nos falta un poco de compasión con nosotros mismos cuando exageramos con la autocrítica y no nos perdonamos ser vulnerables de tanto en tanto. Cuando algo en la vida nos sale distinto a lo que deseamos, nos surge la fantasía de que de haber sabido, hubiéramos hecho las cosas distintas. En verdad lo creemos! bola_de_cristal

Esta es una proposición con parte de verdad, si tuviéramos el diario de mañana, también posiblemente no aprenderíamos las lecciones que la vida intenta darnos. Recuerdo que había una serie donde el protagonista todos los días recibía el diario de mañana. Me encantaba verla porque el tipo se la pasaba tratando de torcer el destino, a veces lo lograba otras llegaba al mismo resultado.

Sin embargo, pensándolo bien sería tremendo recibir todos los días el diario de mañana de nuestras vidas porque en lugar de vivir el presente estaríamos todo el día ocupados en evitar vivir ese mañana torcido. Se imaginan? Jajaja tre-men-do!!. No tendríamos espacio en nuestra mente para disfrutar, estaríamos siempre preocupados por evitar algo, en lugar de vivir la emoción del momento. Y no sé a ustedes, pero a mí la emoción a flor de piel me hace sentir viva, me rejuvenece por dentro y me pone un brillo en la mirada de picardía lúdica, simplemente genial!.

La falacia del diario de mañana es algo parecido. Cuando pensamos que “algo nos salió mal“, tenemos la fantasía de haber podido hacerlo distinto para obtener lo que queríamos: una pareja por más tiempo, un nuevo empleo, la atención de alguien, etc. La realidad es que somos nosotros y nuestras circunstancias, en un espacio y tiempo.

Nuestra vida está formada por miles de impulsos espontáneos que hacen que elijamos determinadas cosas y otras no. Estoy convencida que cuando la vida nos pone en frente de una situación, es para que aprendamos algo y si no lo hacemos, nos vuelve a poner en la misma situación una y otra vez. Depende de nosotros salir de la espiral que no nos hace sentir bien. ¿Cómo? Con un poco de retrospectiva, elaborando lo que tenemos que aprender de la situación, de los otros y por qué no de nosotros mismos.

meditarPor eso para mí la sabiduría es elegir lo que nos haga feliz y nunca pero nunca, dejar de desear cosas porque creamos en nuestra realidad aquello que soñamos. Descreo que la líbido o el deseo tengan fecha de vencimiento, la persona que vive en el futuro incierto pierde el deseo porque en lugar de disfrutar del presente tal como se le presenta, se la pasa deseando vivir un futuro que es étero. Anula sus espacios lúdicos, sus lugares de disfrute, pone demasiadas expectativas en lo que los demás harán por ellos. Ese es un mundo egocéntrico que no lleva a la satisfacción.

Ser feliz, disfrutar de la vida es ver lo que es invisible a los ojos en las cosas simples de cada día. Disfrutar cerrar los ojos por un momento y soñar con estar en una playa paradisíaca, disfrutar de tomar un mate en el balcón con el solcito calentando las ideas, disfrutar de dormir a pierna suelta, en fin disfrutar sin expectativas grandilocuentes, sin postergaciones. El deseo es directamente proporcional a la capacidad de disfrutar.

Ahora bien, hay personas que eligen padecer en lugar de disfrutar: “y me fuí a vivir porque ella me insistió, si no me dejaba”, “no fuí a la fiesta de la empresa porque él se pone celoso, insoportable” y así podría escribir una lista interminable. Somos seres con libre albedrío, siempre podemos elegir disfrutar en lugar de padecer, ser vencedores en lugar de vencidos, vivir en lugar de delirar.

No lo olviden lo que no es auténtico, se termina marchitando. Por eso yo elijo mi mejor opción: ser auténtica y siempre hacer lo que siento.

Mecha

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