manosMi abuela decía respecto a encontrar un compañero de ruta: siempre hay un roto para un descosido, intentando explicar que no importa cuántas imperfecciones creas tener, si eres lindo/a feo/a por fuera, si estás gordo/a o flaco/a, si eres optimista o pesimista, siempre pero siempre, habrá alguien que puede convertirse en tu compañero/a.

Siempre me gustó ese refrán popular porque es esperanzador y cuando la vida me ha dado cachetazos en el amor, suelo recordarlo para reconfortarme con la idea que aunque no sea en ese momento, en algún otro voy a encontrar un par que desee compartir conmigo gratos momentos y esté allí para sostenerme cuando la fragilidad femenina me invada.

Resulta que nací con un espíritu emprendedor, independiente, de esos que lucha por lo que quiere y siempre pero siempre sale adelante. Dicen que soy inteligente y la verdad pienso mucho sobre todas las cosas que navegan las aguas de mi realidad. Ser inteligente es una ventaja para tener el trabajo deseado, conseguir metas; es decir para todo lo que una sola puede controlar. Sin embargo, a veces parece una condena en las cosas referente a los sentimientos y emociones porque en ese terreno lo que suceda depende de dos personas y por eso nos cuesta tanto encontrar a un hombre que nos guste y nos sorprenda.

Cuando un hombre se encuentra con una mujer como yo, con una vida satisfactoria, independiente y autosuficiente en lo material, tiende a pensar que nunca se siente frágil y le susurro a la platea masculina que no es así. Uno de los momentos en que nos sentimos frágiles es cuando estamos compartiendo sexo con alguien que nos gusta, pasamos la vida esperando encontrar esos brazos que al rodearnos nos sintamos frágiles. Aunque es cierto que muy pocos hombres nos despiertan pasión y ternura al mismo tiempo, cuando estmujer_inteligenteo sucede nuestro interior es un mar de emociones que pareciera que van hacer implosión.

Sin lugar a dudas, somos torpes el día después de la primera noche de sexo porque el que ese hombre nos haya desnudado el alma es demasiado para nuestra racionalidad cotidiana. Estamos tan acostumbradas a hacer nuestro destino que nos sentimos atontadas, frágiles y a veces, eso nos hace sentir vulnerables. Sentirnos vulnerables pareciera que es algo que nos recuerda que no somos super mujeres, ni heroínas, ni super mamás, nos recuerda que después de todos somos hembras humanas en esencia emocionales.

El otro lado de estas sensaciones es que, como estamos acostumbradas a tener una actitud proactiva, si alguien nos gustó mucho y compartimos un momento apasionado, estamos inquietas no sabemos cómo reaccionar, qué decir o hacer o en qué momento. Esto a veces, confunde a la platea masculina porque interpreta que hay falta de interés, pero de tanto en tanto logramos o ser menos torpes o explicarle al otro lo que nos sucede y todo se encarrila hacia más encuentros.

Como no nos comportamos con la ansiedad típica femenina del día después, no mandamos chat reclamando atención, no decimos reproches, todo lo contrario tratamos de imprimir el sello de simpatía y altruismo; la mayoría de las veces nos sale el tiro por la culata jajaja! El fulano que nos desvela el sueño, intenta entendernos y al no lograrlo, piensa que no nos importa. La vida siempre compensa y en este caso la vida compensa la inteligencia con torpeza emocional para que encontremos a un par en los juegos de la vida. Hombres anoten esto!

Por eso intento torpemente explicarle a los hombres que les gustan las mujeres independientes e inteligentes, que no den nada por sentado, esto es como cuando paseas si viste en un negocio algo que te gusta, entrás y preguntás. Si una mujer de éstas te gusta, no pienses que en el flirteo siempre lo va a parecer porque la inteligencia emocional es inversamente proporcional a la inteligencia intelectual.

Así que hombres que les gustan las inteligentes: si una mujer así te gustó no dejes de enviar un chat el día después preguntándole como está, porque ella no espera una larga sesión de chat pero si saber que te gustó y que quizás te vuelva a ver. Con sólo saber eso, será suficiente para devolverle la tranquilidad de que todo lo que percibió en ese encuentro es racionalmente factible de ser cierto.

Una trama intrincada la de la seducción en una vuelta al ruedo donde ejercitar la paciencia es parte del aprendizaje que nos deja la sabiduría de la madurez. Aún así es un juego apasionante y que vale la pena jugar con cada poro de nuestro ser.

Mecha

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