Hace mucho tiempo que entendí que encontraría el amor cuando sintiera, desde lo más profundo de ser, que soy libre de ser yo misma estando con otro. A la mitad de mi vida, me siento afortunada porque esa sensación, llamada amor, la encontré no una si no dos veces y ahora estoy esperando que llegue por tercera vez, en una etapa donde se me ha aquietado el alma.

La autenticidad viene en un frasco invisible que te llega cuando has podido a preguntarte quién sos sinceramente. Para explicarlo, les relataré un viaje que hice hace mucho tiempo, podría decir que a un balneario soñado, de hecho lo fue, pero fue un viaje sola al centro de mi existencia en busca de mi felicidad. Todos/as deberían animarse a emprender una vez en el vida, un viaje solos/as como aquellas cosas que hay que hacer antes de morir para encontrarse en los recodos del destino.

viajar-de-mochileroPor esas cosas de la vida, me dieron en mi trabajo vacaciones por dos semanas de forma repentina. Tenía 27 años y todas mis amistades ya habían armado sus planes o con sus novios o con otras amigas. Me senté en mi casa a pensar qué hacer, porque si algo tenía claro era que necesitaba irme de viaje a algún lugar para quitarme el estrés. De repente, mi mente hizo clic, esos que te gritan ¡eureka! Y dije en voz alta: “ya sé qué voy a hacer, lo que siempre quise hacer,  pero mis amigas no me acompañaban: irme de camping, allí en contacto con la naturaleza las ideas seguro se me van a aclarar”. Así fue como compré una mini carpa, una mochila, una bolsa de dormir y me lancé a la aventura de encontrarme a mí misma.

Los primeros días dormía tanto, que luego algunos aldeanos me confesaron que pensaron que me pasaba algo, jajaja. Cuando no dormía, escribía un diario de viaje sobre mis sensaciones o me iba al balneario a tomar sol para no pensar en nada. En ese campamento así como en la vida, tuve días de sol y días de frío con lluvia. Los resistí todos con mucho estoicismo, aprendí a oler el peligro, a estar a atenta a mi alrededor y alejarme de quienes podían potencialmente hacerme sentir incómoda. ¿Les cuento algo? No siempre fue fácil convivir sólo conmigo misma, me sentía como esos aborígenes cuyo rito de pasaje a la adultez incluye una experiencia de supervivencia en soledad.

Tomar la decisión de hacer ese viaje sola de tantos días, fue una de las decisiones más trascendentales de mi vida, porque fue la primera vez que me hice cargo públicamente de mi soledad. Fue la primera vez que le grité en silencio al mundo: “estoy sola y qué!”. Aunque puede sonar liviano, nadie quiere admitir que se siente solo porque ese arquetipo es un lugar oscuro y triste. En mi experiencia, sólo cuando pasé por ese lugar, pude encontrar el desenfado de la felicidad de ser libre sola, para luego poder serlo en otro y así re-encontrar el amor.

Cuando emprendí aquel viaje, lo hice con el convencimiento visceral de que mi alma siempre me lleva a los lugares donde debo aprender algo y que si estoy atenta a las señales, entonces puedo alejarme de los peligros que puedan presentarse. Cabe aclarar que después de ese viaje, hice varios sola incluyendo uno al otro lado del mundo y nunca me pasó nada que lamentar.

Ahora estoy en el medio de mi vida y es bastante frecuente que me pregunten en Tinder si tengo prejuicios con el sexo o dejo que las cosas fluyan. Esto tiene un significado distinto para cada uno que lo pregunta, me dí cuenta, cuando una vez le dije a un tipo que siempre he sido libre con el sexo e interpretó que era swinger! Ja!. Bueno, me llevó varios chats aclarar el entuerto, jajaja. Pero no, para mí ser libre significa estar dispuesta a sentir como si ese momento fuera único y soltar la mente para que todo mi ser pueda percibir al otro.46022-h2

Entonces se viene ese tema de la entrega total, parcial o de a retazos; eso sí que no lo comprendo aunque sí lo entiendo, una entrega parcial o a retazos es producto del miedo a sentir y es un gran acto de egoísmo consigo mismo. Digo esto, porque el único momento que podemos vivir, es ahora y en la medida que podamos ser auténticos, hacer lo que sentimos, vivir como queremos, vamos a poder encontrar el amor profundo una vez más.

Ya nos enamoramos, nos desamoramos, compartimos en pareja y sabemos lo que queremos pero sobre todo lo que no queremos, somos sobrevivientes de la vida y del amor. Es hora de dejar de intentar hacer un plazo fijo con las emociones y sentimientos, porque nadie absolutamente nadie, puede cumplir la promesa del amor eterno. Por eso yo apuesto a encontrar un par que cada día de sus siguientes días, me elija como yo lo elija a él.

Y se me viene a la cabeza algo que le pregunté a un compañero de trabajo hace tiempo. Resulta que un día llegó al trabajo y me contó con brillo en los ojos, que ese día cumplía 25 años de casado. Comenzó a contarme sobre un proyecto de la mujer que compartían y yo no podía dejar de observar el brillo en sus ojos. Lo escuché atentamente y cuando terminó, le pregunté: “¿Cómo hacés para que después de 25 años de casado, al hablar de tu mujer se te ilumine tanto la mirada?”. Me miró y me dijo: “Cada día, cada mañana yo la elijo y le robo los besos que no me hubiera dado”.  Y entonces pensé, “¡Yo quiero eso!”.

¿Y Ustedes qué quieren del amor? Los invito a contármelo a tindereando.a.los.40@gmail.com o en @tindereandoalos40

Tindera

“tratemos a los demás en la red como queremos que nos traten a nosotros”

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