tinder-chatHoy en día es común que tengamos poligamia digital ambos géneros, mientras esperamos a esa persona especial con la cual encallar. Algunos hombres se les da por los celos digitales, para que rápidamente las mujeres desinstalen el Tinder o Happn de sus smartphones como si ello en verdad garantizara la fidelidad online.

Entonces se me viene a la cabeza una amiga y compañera de departamento que tuve durante mis años de estudiante universitaria, allá a inicios de los ’90. Era una chica con una larga cabellera rubia enrulada, ojos celeste, mona pero lo que más llamaba la atención era que tenía angel, una persona muy alegre, a pesar de haber tenido una vida difícil. Teníamos aquellos teléfonos negros y recuerdo que, a cada rato, día por medio sonaba y al otro lado del teléfono siempre había una voz masculina preguntando: “está fulana”. Las otras amigas del departamento, la íbamos a buscar estupefactas, esperábamos hasta que cortara de su cortejo telefónico y le preguntábamos: “¿Y a este dónde lo conociste?”. Ella telefono_negro_antiguo_muralesyvinilos_20632345__monthly_xxlsiempre los conocía en los lugares más insólitos, la cola de un banco, esperando un colectivo, en una plaza y entonces le hacíamos la otra pregunta: “¿pero cómo hacés para darle el teléfono?¿te lo anotás en la frente? jaja”. Ella siempre sonreía y nos decía: “les sonrío y me pongo a charlar, chicas, siempre hay que tener una velita encendida, nunca se sabe dónde vamos a encontrar el amor de nuestra vida”. Demás está decir que fue mi heroína durante mucho tiempo, que nunca logré esa poligamia analógica y al igual que ahora, eso se esfumó cuando ella finalmente se enamoró.

Con las apps de citas online, tanto hombres como mujeres nos hemos vuelto polígamos digitales, chateamos con varias personas, elegimos y si tenemos suerte, finalmente encontramos una especial y por votus propio decidimos desintalar el Tinder o el Happn o cualquier otra que tengamos en nuestro celular.

Dejemos la inocencia de pensar que la madurez no nos ha cambiado un poco, hacia la liberación de hacer lo que sentimos cuando lo sentimos. La única diferencia es que ahora la posibilidad de elegir está a punta del dedo mágico de cruces y corazones,  después de todo que chateemos no significa que vayamos a tener sexo con cada fulano o fulana que hablemos.

Ahora bien, si antes eras infiel seguramente seguirás siéndolo porque la infelidad crónica habla de una incapacidad para comprometerse con los sentimientos de uno mismo y si siempre fuiste fiel, cuando alguien te desempolve las plumas y te movilice internamente, te irás del filtreo online sin que nadie te lo pida.

Mecha

“tratemos en la red a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.”

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