Desde que conocí el Tinder, me he estado preguntando cuál es el apuro porque el dedo mágico que deshoja la margarita de corazones y cruces, encuentre a una persona que nos guste!

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A los 20 teníamos claro que lo encontraríamos en algún momento, a los 30 si no habíamos encontrado “el amor de nuestra vida” empezamos a dudar pero si lo pensábamos bien, teníamos aún 40 años antes de morir en el intento y ahora que pasamos los 40 tenemos por lo menos 30 años si sobrevivimos el amor!! Es un montón de años, para encontrar una persona con quien compartir con plenitud esta etapa de la vida!

Vamos muchachos/as no somos Milenians, somos inmigrantes digitales y cuando salíamos en la adolescencia o primera adultez, no existía internet, ni los sms y mucho menos el whatsapp. El levante era anotando el número de teléfono de la casa en un papelito con la birome que pedíamos al cantinero, rogar que no lo perdiera luego de las copas que tomara la persona que nos había gustado y a esperar!

Cuando el martes o miércoles te llamaba el chico o el tipo al que le habías pasado el teléfono, ya habías pasado por varios momento de ansiedad femenina, pensando “me llamará, no me llamará, ojalá que me llame”. Y cuando al fin llamaba, teníamos una sonrisa que se escuchaba por teléfono.

A los 30 ya estábamos civilizados, llegaron los sms eran escuetos pero al

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menos te podías comunicar al instante y en el 2009 llegó la bendición del whatsapp, ahora si éramos ansiosas/os el chat nos sosegó un poco o nos empeoró al informarnos cuándo fue la última vez que el otro estuvo activo.

Yo no recuerdo nunca haber recibido un llamado donde el tipo al que le había dado el teléfono me dijera: “ok, tené en cuenta que si hay onda en el café pasamos a lo segundo porque no voy a esperar una semana hasta que puedas volver a salir” ¿Es necesario matar la magia antes que empiece? Ni siquiera te miré a los ojos!

O que una amiga me contara que cuando la llamó el tipo, ella le haya contado con lujo de detalles la ropa interior que llevaba. Vuelvo a preguntar ¿Es necesario matar la magia antes que empiece? Ni siquiera te miró a los ojos!

Hombres y mujeres de la Generación X, precisamos recordar el arte de la seducción y mejorar nuestra técnica porque en esta etapa todos tenemos imperfecciones del tiempo pero la sabiduría de haber sobrevivido el amor!

Tenemos que aceptar que a los 20 deliramos con una persona para cual seamos el centro del mundo, a los 30 llegaron los hijos y se convirtieron en la prioridad N°1 o lo hizo la carrera profesional, a los 40 ya tenemos la prioridad de los hijos, la del trabajo, la de las amistades que nos acompañaron en los momentos duros y cualquier nueva relación tendrá que convivir en un mar de prioridades y obligaciones.

Por eso digo que el arte de la seducción a los 40 es un gran ejercicio de paciencia, casi que podríamos decir que amar después de los 40 es un amar al estilo budista. Los padres/madres presentes tenemos poco tiempo para nosotros mismos, no

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o importa la edad que tengan nuestros hijos, cuando son chicos porque no podemos dejarlo solos y cuando son grandes porque disfrutamos de su compañía. Los que son solteros/as suelen tener un montón de actividades por lo que tampoco tienen mucho tiempo libre en la agenda para arreglar una salida con alguien nuevo.

Si todo el Universo se alinea para que podamos robar al tiempo un ratito para tomar un café, nada garantiza que nos sintamos cómodas/os o la pasemos bien, por eso es mejor ir relajados y dejar que las cosas fluyan. La química se pone en acción cuando hay temas en común, cuando los gustos por las cosas que se disfrutan son compatibles y aunque la teoría todos la sabemos, parecemos haberla olvidado.

Seamos realistas, es el mejor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos. Si nuestro aspecto físico no es atlético, no busquemos a personas atléticas o sepamos que posiblemente esas personas se desencanten porque ellos invierten un tiempo en su cuerpo que nosotros no. Si nuestra belleza es interior, recordemos un poco cómo seducíamos hasta los 30, juguemos con las palabras y mostremos nuestro mejor lado. La autenticidad siempre ha sido un poderoso encantador de corazones.

Busquemos la mirada que desnude nuestra alma, pero de eso hablaremos en otro post!

Y recuerden: tratemos en la red a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.

Mecha

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