tindereandoEste blog no pretende ser una guía ni mucho menos, simplemente quizás brindar un punto de vista de alguien que chatea desde hace casi dos décadas y ha aprendido algunas cosas sobre las relaciones en la red.

A muchos de los mayores de 40, separados o divorciados o viudos nos pasa que no salimos mucho, nuestras obligaciones familiares y laborales hacen que la energía para salir se vaya a dormir la siesta.

Casi todos pasamos por una relación que terminó, nos enamoramos, nos desamoramos y hoy sabemos con mucha más claridad las veredas que no queremos recorrer otra vez.

Algunos volvimos  a creer en el amor, otros sienten que ya se les pasó el tren y otros están tan ansiosos por encontrar un/a compañero/a que pierden de vista u olvidan el arte de la seducción.

Ya se fueron los temas tabú pero sin embargo habría que reflexionar ciertos riesgos que hombres y mujeres toman en la red, pensando que no hay peligros porque el otro muchas veces no nos conoce personalmente.

Una queja generalizada de los hombres es que las mujeres nos hemos liberado tanto, que tenemos la líbido por las nubes e invaden los whatsapp con imágenes subidas de tono rompiendo la magia, puede ser!

Pero muchachos, también algunos están muy apurados… hay quienes trazan el plan de vuelo: café + telo, otros más realistas: café y después vemos, otros touch and go: sería lo mismo que embocar a una vaca… no importa si te llamás Juana, Edubijes o Eugenia, siempre serás bombón. Y debo confesar que me causa un poco de gracia, porque muchos parecen haber olvidado que la ansiedad es el enemigo del encanto de la seducción.

Ya escribiré algunos tips para buenos perfiles, hoy me llama la atención el grado de apuro por hacer el casting de compatibilidad. Es cierto que tiene su encanto, uno arma una lista mental de las cualidades separadas en pasa, no pasa y rápidamente sin casi esfuerzo sabe si tiene algo en común.

El problema es cuando la otra persona para que una lo elija dice ser lo que no es, si no lo que le gustaría ser. Gente, el arte de la seducción es milenario! Ni siquiera el chat puede eliminar lo que te dicen las palabras no dichas de una mirada.

Y por ahora solo los dejo con la reflexión de: tratemos en la red a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.

Tindera

Ver entrada siguiente:
Lo que nunca claudicamos